El Ayuntamiento quiere acabar con el “chabolismo vertical” del barrio de Lavapiés, en el que se concentran 10.000 viviendas, y para ello ha convocado el lunes a todos los agentes sociales para acabar con una situación que se califica de “muy preocupante”. Entre las posibles soluciones que se barajarán estarán la expropiación de fincas o la cesión de más edificabilidad a los propietarios a cambio de la reconstrucción de las fincas en mal estado.
Este lunes se reunirá la Mesa para la Rehabilitación a la que, además de organismos municipales como la Oficina de Centro y la propia Concejalía deUrbanismo y Vivienda, están invitados el Ministerio de la Vivienda, la Comunidad, el Colegio Oficial de Arquitectos, la Asociación de Promotores de Madrid, la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos y los grupos políticos. El objetivo que Pilar Martínez, delegada de Urbanismo y Vivienda pondrá sobre la mesa será acabar con la situación que vive el barrio de Lavapiés, cuya resolución se quiere poner a la altura de los grandes temas de esta legislatura.
La razón de que se haya producido una convocatoria tan amplia es que, a juicio del Ayuntamiento, deben estar representadas todas las instancias que tienen competencia para solucionar un problema cuyo alcance real va a ser desvelado dentro de unos días por el alcalde de Madrid que hará público un informe sobre la exclusión residencial en cuya redacción se viene trabajando en los dos últimos años.
Con estos datos en la mano, el Ayuntamiento, que ya puso en marcha sin mucho éxito el Ärea de Rehabilitación Preferente de Lavapiés, quiere ahora recabar todo tipo de propuestas, aunque las fuentes consultadas por Madridiario indican que, entre las posibles y contadas soluciones que se pueden manejar, hay dos que serán sometidas a los miembros de la Mesa: la expropiación por parte del Ayuntamiento de todas aquellas viviendas que se encuentran en mal estado, operación que sería financiada con la construcción de nuevos pisos una parte de ellos de precio libre, o la concesión a los propietarios de más edificabilidad a cambio de la demolición y construcción de sus edificios.
La primera solución ya ha sido, de hecho, adoptada en los casos más extremos en los que, a pesar de los requerimientos municipales, los propietarios no se han preocupado de la seguridad de los inmuebles. En concreto está en marcha la expropiación de 10 edificios del Centro y otras 60 están en estudio. El Ayuntamiento cubrirá los costes de la operación dedicando el 60 por ciento de las viviendas que construya la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo al mercado libre y el resto a pisos protegidos.
Lo que está claro es que si finalmente se lleva a cabo alguna de estas soluciones, Lavapiés, en los próximos diez o quince años, sufriría una transformación total. En la modificación del Plan General que habría que realizar se velaría no obstante para que se conservaran determinados edificios característicos, entre ellos las corralas en mejor estado; se rediseñaría el barrio desde el punto de vista urbanístico para abrir plazas y obtener solares para equipamientos y se aumentaría la altura actual de los edificios. Los responsables municipales que confían en terminar con el chabolismo horizontal a finales de esta legislatura, son conscientes del impacto que tendrán las medidas que se adopten en Lavapiés pero opinan que es imprescindible actuar si se quiere acabar con el chabolismo vertical que afecta a esta zona.