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Dignidad

lunes 24 de marzo de 2014, 08:56h

Que destrozos nos dejan de regalo envenenado en este paciente Madrid.

Da pena constatar que algo que podría ser un gran movimiento ciudadano mundial para hacer historia en este país, nos deja como resultado un final feo y deslucido. Vuelve a ser lo mismo. Que gran tristeza deja en el corazón de los madrileños comprobar que vez tras vez cualquier movimiento que se emprenda en conjunto empañará su pacifica marcha con la adhesión de los de siempre, patanes violentos dispuestos a reventar cualquier acto masivo; animados a reventar Madrid, destrozar nuestro mobiliario urbano y a perjudicar a empresarios cuyo único pecado es tener sus negocios ubicados en los caminos del recorrido que inundan el centro de Madrid. Ves banderas de todo calado y pasado añejo que pasean personajes de todo pelaje acompañadas de actitudes mas que dudosas de la mano de gente inocente, anónima, personas hastiadas con ganas de que se escuche su voz, que cree que apoya una buena causa que otros terminan haciendo de ella algo provocador y violento con el único mezquino propósito de acabar con heridos y en portadas de prensa.

Puestos a pensar, son los mismos marchantes por la dignidad quienes debían obligar a mantenerla en la calle. La dignidad de mostrarnos que son más cosas las que nos unen que las que nos separan. Que la hombría no se demuestra rompiendo cristales de marquesinas con sillas y mesas de propiedad ajena, que eso es vandalismo y no esta justificado en gente que quiere enseñarnos que es la dignidad.

La dignidad real sería salir a la calle con las cabezas bien altas, a decir a nuestros líderes políticos, nacionales e internacionales que deben cambiar su visión de cómo deben hacer las cosas hoy, que ya no serán jamás como fueron antes.

Dignidad sería poner en la calle a millones de personas silenciosas, amables y responsables de sus actos, unidos en urbanidad que no tuvieran ni un solo cruce de palabras, insultos ni golpes con ningún policía, representantes de la ley que están ahí para proteger y hacer su trabajo. Dignidad es justo lo contrario que nos muestran los que revientan cualquier intento de manifestación pacifica ciudadana.

¿Qué estamos haciendo con España?. ¿Quiénes quieren esto? ¿Qué estamos mostrando al mundo? ¿Qué fama queremos que tenga Madrid?

Luego dicen que el turismo baja en nuestra capital, y no es de extrañar con estas lindas campañas de imagen que nos regalan en portada.

Me parece que "a ropa que hay poca" debiera frenarlo la propia sociedad poniendo en su sitio a los aprovechados violentos, a esos vándalos delincuentes reincidentes; a los oportunistas de la calle, esos muchos aprovechados ocultos entre la masa social.

Y puestos a decir realidades yo endurecería y mucho la manera en que la Delegación del Gobierno legaliza autorizando estas marchas; y las equipararía con las normas de otras capitales europeas, como la norma del Reino Unido, por ejemplo; allí quien quiera manifestarse en su derecho y libertad, en cualquier supuesto de origen o causa debe tener contratada previamente a la empresa que ira tras de ellos recogiendo toda su basura resultante, y un seguro contratado que asuma todos los desperfectos producidos a su paso, de modo que la ciudad debe quedar como estaba antes del comienzo de la marcha. Veríamos como los organizadores, los responsables, se lo pensarían un par de veces antes de echarse a la calle a liarla parda y hacer bravuconadas contra Madrid.

Pero tranquilos que ya pagaremos entre todas las pifias con nuestros impuestos imposibles, que esta ciudad los soporta todo.

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