Mucha gente dice que a
los jóvenes no nos interesa la política, que la aborrecemos, que sentimos un
gran desafecto hacia ella porque pensamos que es verdad aquello de que "las
cosas son como son y no se pueden cambiar". Siempre he estado en contra de esa
frase. Si las cosas son como son, y están mal, es entonces cuando por
obligación se deben cambiar.
Y es que nos encontramos
ante tiempos difíciles que requieren la toma de decisiones comprometidas que
cambien lo que ha fallado durante años y que renueven el funcionamiento del
sistema, haciéndolo más efectivo y eficiente. El "más con menos" es posible,
más servicios de calidad a nuestros ciudadanos al menor gasto posible. Y es que
ya sabemos en este país lo que viene después de las vacas gordas y de los
gastos desorbitados...
Junto a este cambio de
mentalidad, hay que volver a ilusionar a la gente haciéndola creer en los
políticos. Y para ello, uno por uno tenemos que empezar a decir que nos avergüenzan
los escándalos de corrupción que tanto en partidos políticos como en sindicatos
existen. Son ellos, esos garbanzos negros, los que deben de ser apartados con
rapidez de la política y así no dejar que el político honrado (la inmensa
mayoría) pague los platos rotos y se lleve el descrédito del ciudadano por
culpa de aquel que entendió la política como una herramienta para servir,
simplemente, a sus propios intereses.
Siguiendo con aquello
de cambiar las cosas, también tenemos que acercar la política al ciudadano,
siendo el eco de sus propuestas y haciéndonos cargo de sus necesidades. Así es
como de hecho se quiere hacer en Madrid, donde el Partido Popular sigue
intentando reformar el Estatuto de Autonomía para que los ciudadanos voten a
nombres en vez de a siglas. De esa
forma, cada candidato a diputado tendrá que visitar a los vecinos de su
circunscripción y defenderlos por encima de otros intereses. Será entonces
cuando esa cercanía se convierta en un ineludible compromiso con aquel que te
hizo depositario de su confianza en forma de voto.
Y es que al ciudadano
hay que devolverle la ilusión haciéndole partícipe de todo esto, de que otra
forma de hacer política es posible. Lo mismo ocurre con los militantes de los
partidos, los que defienden nuestra ideas ante sus familiares y sus amigos.
Esos son nuestro máximo valor y nuestro pilar esencial, y así se han de sentir.
A ellos también hay que devolverles la ilusión. Y también creo que Madrid va a
ser pionero en ello. Y es que nuestra presidenta regional, Esperanza Aguirre, no
cesa de pedir primarias para elegir a los cabezas de lista que representaran al
Partido Popular en las próximas citas electorales. "Un militante, un voto". Ese
fue el lema de las pasadas elecciones internas de NNGG Madrid en las que salí
elegida presidenta, y sé que, si por algo funciona, es porque consigue devolver
la ilusión a la gente haciéndoles partícipes de un proyecto común. En definitiva, les hace sentir que su voz
cuenta.
Me llamo Ana Isabel
Pérez y estas son las "Nuevas Ilusiones" con las que desde Nuevas Generaciones
de Madrid encaramos la política. "Nuevas ilusiones" con las que pretendemos
hacer de Madrid y de España un lugar próspero en el que todos podamos vivir en
paz y en libertad. "Nuevas Ilusiones" que pretendemos hacer realidad y que a
partir de hoy compartiré con vosotros en Madridiario.
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