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¿En apoyo de qué?

jueves 16 de enero de 2014, 14:04h
Actualizado: 07/12/2015 11:34h

La manifestación convocada por diversos movimientos y colectivos sociales, entre ellos la Coordinadora 25-S y la Coordinadora Antifascista, en la Puerta del Sol de Madrid en apoyo a Gamonal, Burgos, ha derivado en disturbios, heridos de ambas partes y 14 detenciones tras los incidentes violentos ocurridos por distintos puntos de las calles del centro de Madrid de unos 400 asistentes.

¿Madrid? ¿Por la construcción de un bulevar en Burgos?

¿Solidaridad o excusa?

Quiero pensar que el comportamiento de la sensata sociedad española, yo diría que hoy modélico, sabe distinguir entre el sistema de derecho, lo que se hace según establece y sujeta a ley, y lo que suena a encolerizados radicales de izquierdas, poseídos siempre por un espíritu de derecho a radicalización de la calle constante, como medida a su oposición permanente de todo lo que sea que no manejen ellos a voluntad.

Me parece destacable el hecho de que no se denuncie nunca por los cauces democráticos para tales fines cualquier actuación que estos grupos consideren inapropiada, y que siempre se recurra a la fuerza, a la amenazada de violencia callejera su imposición que termina siempre poniendo en tela de juicio las actuaciones policiales, necesarias siempre por su función de protección del orden de la calle, que a la postre, es de todos los ciudadanos.

Creo que ha llegado el momento de darnos cuenta de que prender la pólvora social es malo para todos, a causa de unas minorías, las de siempre, que no esperan a los cauces democráticos para arreglar las cosas que estimen desajustadas. Y apoyar estas actuaciones nos convierten en energúmenos de igual calado legal.

Lo de Burgos es un polvorín montado por una cuestión local que nada tiene que ver con Madrid. Y esa imagen nos daña. Nos imposibilita ser fiables, nos dificulta demostrar que esta democracia es sólida.

Esta "combustión artificial escenográfica" es otra puesta en escena en la que por enésima vez lo que se debate no corresponde con el origen del problema. La base real española sabe, porque el tiempo lo ha demostrado, que los izquierdismos radicales no respetan el sistema de derecho, ni la voluntad de la mayoría democrática. Siempre estamos en lo de que minorías abusen y presionen la paciencia de mayorías; y que esto se permita.

Pero Madrid no, no estamos para subir grados de calentura en esta ciudad que ya soporta suficientes presiones propias, como para importar las de otros. No se puede dejar a los envalentonados creer que destruyendo mobiliario urbano, rompiendo escaparates, quemando contenedores y cajeros o tirando piedras a propiedades ajenas pueden salirse siempre con la suya.

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