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Francisco Javier Cabezos
Francisco Javier Cabezos

¿Se puede ser sindicalista y ecologista?

Por Francisco J. Cabezos
miércoles 31 de julio de 2013, 17:34h

Hace unos días algunos medios de comunicación se hacían eco de una noticia, "CCOO y UGT, o más concretamente, el comité de empresa de la central nuclear de Garoña (Burgos), piden a Rajoy el mantenimiento de la instalación". Inmediatamente las redes sociales cuestionaron esa petición y criticaron duramente a CCOO por su posición con respecto a la energía nuclear, cuestión que podría ser extensiva al carbón.

Hay ocasiones en las que la celeridad no permite llevar a cabo una mínima reflexión antes de lanzar y valorar una noticia, tal como nos exigen las redes sociales que se caracterizan por la inmediatez de sus intervenciones. Pasado un tiempo de maduración es oportuno reflexionar sobre si se puede ser sindicalista y ecologista al mismo tiempo, interrogante que nos hacían muchos internautas.

Un sindicato es una organización de gente trabajadora que defienden sus derechos, reclaman unas mejores condiciones laborales en el seno de su empresa, y en el caso de Comisiones Obreras tiene una clara decisión de intervención socio política, razones que hacen que muchas personas se acerquen al sindicato.

Dicho esto, el sindicalismo confederal y de clase, especialmente CCOO, no puede ni debe estar ausente de la vida social y política y es por ello que cuestiona modelos de desarrollo social fracasados e injustos, realiza propuestas y procura tener incidencia en los cambios que se deben producir en aras a conseguir un modelo de estado que garantice la plena participación ciudadana, la toma de decisiones de manera democrática, la cohesión social, la igualdad de oportunidades, la garantía de unos servicios públicos universales y un desarrollo económico que genere empleo digno y de calidad que esté en consonancia con los frágiles equilibrios naturales y que no hipoteque el futuro de las generaciones por venir.

La ciudadanía, por lo tanto todos y todas, por acción y en muchas ocasiones por omisión ha ido construyendo globalmente, pero también localmente, un modelo de desarrollo basado en la obtención de energía para extraer recursos naturales, se vuelve a utilizar energía para el transporte de esos recursos a los lugares donde, de nuevo con energía, se elaboran y manufacturan productos, para sin dejar de usar energía distribuirlos y colocarlos en los puntos de venta, de tal forma que éstos pasen a estar a disposición de consumidores y consumidoras.

En todo este proceso se generan residuos de diversa índole y naturaleza que una vez recogidos o se tiran o requieren de energía para intentar que no sean dañinos para la población y el medio ambiente o para que se puedan reutilizar. Coincidiremos en que este modelo desarrollista absolutamente dependiente de la energía y depredador de recursos no es del que debemos dotarnos para conseguir un modelo social, igualitario sostenible y respetuoso con el medio ambiente y con esas generaciones que aún no han nacido.

Comisiones Obreras ha ratificado en su reciente congreso confederal que hay que cambiar los modos de producir, consumir y convivir, si bien es cierto que en nuestros discursos, propuestas y actuaciones no estamos transitando con la celeridad que requiere el momento de desequilibrio social y medioambiental actual.

¿Cómo intervenimos? Aportamos nuestras ideas en el Consejo Asesor de Medio Ambiente (CAMA), muchas de las cuales consideramos están en una clara línea conservacionista que pretendemos sean comprendidas y puestas en marcha por el conjunto de la organización, tarea que no siempre es fácil. También participamos, en la medida de nuestras posibilidades, en los órganos de gestión de los espacios naturales protegidos en los que es viable unir conservación y empleo digno y de calidad, pese a los obstáculos que a veces pone la administración. Un importante número de estudios y trabajos, y acciones concretas en la empresa, en pos de conseguir otra movilidad para el transporte de personas y mercancías, avalan nuestra intervención en esta materia.

Otro perfil de nuestra intervención ambiental es formular iniciativas reales y mensurables, con el objeto de implementar medidas de ahorro y eficiencia energética, incluyendo aquí un posicionamiento claro a favor de las energías renovables. Los incendios forestales y la potenciación del sector forestal para la obtención de recursos renovables de nuestros montes, con certificación forestal que garanticen oportunidades de desarrollo a las personas que viven en el ámbito rural, es una línea de intervención consolidada.

La batalla por la eliminación del amianto es una seña de identidad de Comisiones Obreras y no solo por su relación con la salud laboral, sino también por la incidencia en el medio ambiente de este producto, ampliable a otras sustancias como pueden ser son los disruptores endocrinos.

Avanzamos lentamente en la modificación de nuestros hábitos en las compras y en el uso de los productos que consumimos; la lista de iniciativas es larga aunque entendemos que haya personas que crean que todavía es insuficiente y que la medida real para valorar está en los hechos y no en las palabras.

¿Qué necesita el sindicato para avanzar en este reto o en esta relación entre empleo y medio ambiente y sindicalismo ecologismo? Desde el punto de vista interno, no se debe caer en la trampa de confrontar empleo o medio ambiente, pues ambas cosas son compatibles y necesarias, ya que de no producirse un equilibrio entre ambos conceptos se producirá lo que afirmaba Sharan Burrow, secretaria general de la Confederación Sindical Internacional, "no hay empleo en un planeta muerto". A lo que añadimos: "no hay nada sin medio ambiente".

Mirando al exterior es determinante que mucha más gente joven y quizás no tan joven se incorpore al sindicato y empiecen a impregnar las secciones sindicales, las estructuras y los órganos de decisión de estas ideas para que CCOO se "reverdezca", no estando de más que los puentes que se van construyendo entre el sindicato, organizaciones sociales y ecologistas, desde la realidad de cada una de ellas, desde el entendimiento de a quiénes y qué representamos y hacia dónde dirigen su actuación, los asentemos firmemente pues los cambios debemos llevarlos adelante entre toda la gente que queremos que la sociedad cambie.

Por último, hagámonos la que creo que es la verdadera pregunta que va más allá del enunciado de cabecera: ¿Se debe ser ciudadano y ciudadana y a la vez ser ecologista? La respuesta es Sí.

Francis Cabezos es secretario de medio ambiente y salud laboral de FSC-CCOO

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