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Ángel del Río
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Beotas, imaginativo y emprendedor

Por Ángel del Río
jueves 25 de julio de 2013, 17:18h

Nos dimos el último abrazo hace pocos días, en el acto de entrega de las antenas de plata de radio y televisión. Nada hacía sospechar que sería nuestro último abrazo de amigos y colegas. Nada inducía a pensar que el nombre de Enrique Beotas figurara en la extensa y dramática relación de las personas fallecidas en ese brutal accidente ferroviario, a las puertas de Santiago de Compostela. A él, que era un hombre que se movía a velocidad de crucero en su vida profesional, se le llevaba de este mundo la alta velocidad de un maldito AVE de mal agüero.

Empezamos juntos en la profesión periodística en el diario YA, cuando ambos estábamos inflamados de ilusiones, cuando éramos jóvenes y queríamos comernos las rotativas por los cilindros. Enrique tenía el sagrado don de la intuición, que en esto del periodismo es como casi tener hecho la mitad del trabajo soñado. Pero pronto la redacción del periódico se le quedó estrecha. Quería ser un periodista con iniciativas empresariales propias, ir más allá del trabajo diario enconsertado por la maquetación y las matrices calculadas e inflexibles con el espacio en el periódico. Fue desde el principio un emprendedor imaginativo, un profesional en permanente evolución, que deseaba experimentar todas las formas posibles en el mundo de la comunicación, él que ya desde un principio era un comunicador en potencia. Fue jefe de prensa de Alianza Popular con Manuel Fraga como presidente, del que consiguió sacar un provecho milagroso en su forma de relacionarse con los medios de comunicación, tarea nada fácil.

Fue director de comunicación de varias empresas radiofónicas, de gabinetes y relaciones institucionales; creó su propia empresa de comunicación, trabajó con el grupo KIO y con otros grupos importantes; se sacó de la mangada un programa de radio, La Rebotica, que ha llegado a ser un referente de los temas relacionados con la medicina y sanidad y que ha paseado por varias emisoras de radio. Enrique Beotas fue también editor de varios libros, donde dio muestras de sus imaginación innata. Enrique estaba en permanente creatividad en el ámbito de la comunicación; era un emprendedor impenitente, un profesional imaginativo, siempre jovial, divertido, gran tertuliano, brillante conversador, amigo hasta las trancas. Lo único que nunca se le dio bien fue jugar al fútbol, y eso nos permitió en nuestra época del YA decirle: "Enrique, pero qué malo eres", porque en cualquier otra faceta no hubiéramos encontrado motivos. Adiós, amigo, compañero del alma.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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