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La obra de Chéjov abre la temporada del Centro Dramático Nacional

Las 'Tres Hermanas' de Chéjov, versionadas por Veronese en el María Guerrero

Por MDO/Efe
miércoles 19 de septiembre de 2007, 00:00h
Actualizado: 10/10/2007 11:36h
Respaldado por la acogida de crítica y público que tuvo 'Mujeres soñaron Caballos' con Blanca Portillo, el director y autor argentino Daniel Veronese vuelve al Centro Dramático Nacional (CDN) con 'Un hombre que se ahoga', una versión de 'Tres hermanas' de Chéjov que cambia el sexo de los personajes.
Tras cerrar la temporada en el Teatro Valle Inclán, Veronese inaugura este jueves el nuevo curso del CDN en el Teatro María Guerrero, donde representará hasta el 21 de octubre este espectáculo, estrenado en 2004 en Buenos Aires y armado a partir del texto y del trabajo de interpretación de los actores del reparto, fiel a un estilo forjado por la falta de medios en Argentina.

"Junté a un grupo de actores con los que ya había trabajado en otros proyectos para hacer un Chéjov, pero cuando me puse a buscar no encontré ninguna obra que se adaptara a este elenco. Cuando llegué a 'Tres hermanas' me di cuenta de que me cuadraba si cambiaba el género de los personajes", explicó el director en la presentación del montaje en el que, adelantó, "no hay travestismos", ni cambio de nombre en los roles, ni intención política relacionada con el papel que ocupan actualmente las mujeres en la sociedad.

Así, por ejemplo, Irina es interpretada por Claudio Tolcachir; Olga por Claudio da Passano, el Varón Tusembaj por Elvira Onetto y Solioni por María Figueras -quien formó parte del elenco de 'Mujeres soñaron caballos' en Madrid-. Los actores reconocieron hoy que en los primeros ensayos les costó adaptarse, pero que no es una "ocurrencia teatral" y que al final "fue revelador". "Era complicado decir 'Estás tan hermoso, Irina'", bromeaba Elvira Onetto.

El elenco y el director son conscientes también de la extrañeza inicial del espectador, que, sin embargo, entra con más intensidad en esta propuesta porque "pone el acento en la obra y en las cosas de las que habla: la soledad y la tristeza. Esos textos pueden ser dichos por hombres o mujeres porque tratan de la imposibilidad de ser feliz".

Se trata de una versión de Chéjov y, aunque, según el director y autor es "respetuosa" con el texto original, está muy reducida y con escenas intercambiadas, según las necesidades que se iban planteando en los ensayos. "Si Chéjov escribiera hoy lo haría distinto porque la forma de ver teatro ha cambiado", precisó Veronese, quien ha introducido también poemas de Ana Ajmatova.

Falta de medios
El fundador del grupo Periférico de Objetos cree que su estilo y color teatral se fundamenta en la falta de medios para la producción teatral que se vive en su país natal, de forma que busca que los actores no necesiten ni vestuario, ni luces, ni decorado, ni artificios para emocionarse y emocionar al espectador. "Como si fuera una situación cotidiana, que se olvide que se está en un teatro", puntualiza. De hecho, en este montaje no hay vestuario y los actores salen a escena con su propia ropa, siempre dentro de una gama cromática establecida.

El título del espectáculo responde a esa costumbre de Veronese de "cargar el caudal poético pero sin desvelar nada", y está tomada de la primera parte de una frase de Urs Graf que encontró hace 25 años: "Un hombre que se ahora espía a una mujer que se mata". La segunda parte de la sentencia la utilizó para su versión de otro Chéjov, "Tío Vania".
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