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El atropello de Leganés

El atropello de Leganés

lunes 02 de julio de 2007, 00:00h
En Leganés se va a consumar una especie de fechoría política que no tiene otros argumentos que en ansia de poder por encima de la razón, la utilización de la legalidad por encima de la ética. PSOE e Izquierda Unida se han puesto de acuerdo para perpetrar una moción de censura contra la alcaldesa legítima del PP, Guadalupe Bragado.

Cuando el pasado 16 de junio se constituyó el Ayuntamiento y se eligió a la alcaldesa, PSOE e Izquierda Unida no habían conseguido llegar a un acuerdo para votar conjuntamente al candidato socialista; en consecuencia, los votos en blanco de IU permitieron que Guadalupe Bragado fuera elegida alcaldesa. Todo estaba consumado, pero quedaba en el aire la sospecha de si sería por mucho tiempo, incluso la propia alcaldesa temía que los intereses creados de la izquierda, el oscuro objeto del deseo por el poder, pudieran desalojarla de la alcaldía más pronto que tarde.

Al día siguiente de la elección, las cúpulas de PSOE e Izquierda Unida empezaban a trabajar por un acuerdo que permitiera llegar a una moción de censura contra la alcaldesa. No se podían permitir el lujo de desaprovechar la oportunidad de hacerse con el pastel y repartírselo. A marchas forzadas, llegaron a un acuerdo que como suele ocurrir en estos casos, pasa porque el partido minoritario, Izquierda Unida, se quede con la concejalía de Urbanismo, condición sine qua non para empezar una negociación que llegue a un acuerdo.

Y la pasada semana, las dos fuerzas de la izquierda anunciaron la presentación de una moción de censura contra la alcaldesa del PP, que ganó a las elecciones. En estos casos, por una apariencia de decencia política, se suele esperar 100 días o más, para censurar al alcalde de turno, para argumentar que gobernar sin mayoría absoluta tiene paralizado al municipio, pero en este caso ni siquiera se ha tenido la consideración de la apariencia debida y con todo el descaro del mundo no ha dejado pasar el tiempo, no fuera a ser que la alcaldesa lanzara su acción de gobierno y contentara rápidamente al pueblo, lo que haría más injustificable la censura.

Tal desvergüenza política ha hecho que el día 9 de julio, menos de un mes después de que Guadalupe Bragado fuera elegida alcaldesa de Leganés, sea despojada de su sillón por una coalición de intereses entre PSOE e Izquierda Unida, donde los que menos representación tienen, son los que manejan la situación, y cosas como estas hacen que los ciudadanos cada vez confíen menos en la política y desconfíen más de los políticos.
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