"Nosotros somos la alternancia total". La recien elegida Decana del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), Paloma Sobrini, deja claro que viene para cambiar muchas cosas en la sede de los arquitectos madrileños. En una entrevista con Madridiario, Sobrini explica que va a crear Mesas de Diálogo con las Administraciones para poner en valor la opinión de los arquitectos, un Código Ético que clarifique el papel de los urbanistas y una Comisión de Urbanismo para participar en los desarrollos de la Comunidad.
¿Cómo afronta ponerse a la cabeza de los arquitectos madrileños? ¿es más difícil por ser mujer?
Es un reto maravilloso, y el que sea mujer no es más que un reflejo de la sociedad actual. Creo que somos una alternativa a la Junta de Gobierno que ha habido hasta ahora, que hizo algunas cosas bien y otras no, nosotros vamos a tomar el testigo y empezar a incidir en aquellas cosas que la profesión necesita.
En el programa de su candidatura, 'COAM activo', hablaba de renovación, ¿por qué?
Tenemos una junta de representantes, compuesta de 100 miembros, en la que están representados los arquitectos. Nosotros éramos el grupo más fuerte de la oposición, por lo que somos una renovación total al grupo de gobierno de los últimos cuatro años. Mientras los otros candidatos se nutrían de gente del grupo que había estado gestionando la casa, nosotros somos la alternancia total.
También piden un 'COAM para todos'
Sí, porque hay mucha gente que no se siente identificada con el colegio, muchos arquitectos que sienten que esta institución no va con ellos. Quizá sea porque el COAM jamás se ha preocupado por tender un puente o detectar los problemas de este segmento, como pueden ser los arquitectos municipales, los que están a pie de obra, los asalariados, los jóvenes... sienten que el colegio es un ente que no les afecta, y yo creo que les debe afectar, porque el COAM somos todos.
¿Es que hasta ahora ha sido elitista?
No elitista, simplemente que se ha inclinado más hacia los que ejercen la profesión en el sentido liberal, que son muchos, pero no todos. Yo creo que el colegio debemos ser todos
¿Cómo valora el trabajo de su antecesor, Ricardo Aroca?
Ha hecho un estupendo trabajo al frente de la institución, la ha actualizado y modernizado, ha acometido una serie de transformaciones que había que hacer, y yo me propongo continuar con ello y darle un giro en algunos temas que hasta ahora no se han llevado a cabo. No es que se haya hecho mal, pero quizá hay cosas que se han hecho menos bien, y otras que no se han hecho, y es ahí donde yo quiero incidir. Pero el equipo de Aroca ha hecho una estupenda labor.
¿Considera que los arquitectos se tienen que implicar más en el urbanismo?
Totalmente, ese es uno de mis puntos fuertes. El colegio ha estado ausente del desarrollo de la ciudad en los últimos años, y creo que la presencia del arquitecto es fundamental. Tengo previstas dos cosas: unas Mesas de Diálogo permanentes con las Administraciones local y regional, que están de acuerdo con este diálogo, y es la única manera de que se tenga en cuenta lo que los arquitectos decimos; y la segunda es que vamos a constituir ya una Comisión de Urbanismo compuesta por urbanistas de prestigio, que tienen algo que decir en los desarrollos de la Comunidad. El urbanismo es un tema importante, más con la que está cayendo, y en el COAM quizá se le ha dado poca importancia.
¿Cómo va a ser esta Comisión de Urbanismo?
Se va a ocupar, en todo momento, de presentar alternativas a la Administración, colaborar, proponer... todo aquello que afecte al urbanismo y al desarrollo. Y, además, visto desde un prisma diverso, que es lo rico, por lo que no va a haber la opinión de un único urbanista. Tenemos que debatir entre nosotros cuáles son las mejores opciones y ese debate trasladárselo a la Administración para trabajar todos en que esta Comunidad funcione.
¿Entonces el COAM se va a pronunciar cuando haya un desarrollo que parezca excesivo?
El COAM se va a implicar antes de que llegue eso. Pretendemos sacar además un Código Ético del Urbanismo, y queremos que los Ayuntamientos y la Comunidad de Madrid entren en una dinámica de planificación que hasta ahora no se está haciendo, y eso es un error. En cada municipio, cada cual es libre para hacer lo que entienda mejor, y eso a veces va en contra de los intereses generales. Por eso es importante que desde el principio haya unos criterios de planificación generales, y luego cada municipio se adapte, y el colegio va a marcar las pautas desde antes, para ayudar que el desarrollo en la Comunidad sea el idóneo.
¿A qué se debe esta apuesta por un Código Ético?
Porque hay mucha desinformación y despiste. Detrás de cada proceso de recalificación hay un técnico, que es un arquitecto urbanista. Es importante que la sociedad sepa hasta dónde llega la competencia del arquitecto urbanista, que siempre piensa en el bien social a largo plazo. Y al final está el político, que pone los puntos sobre las íes y cuyo criterio impera. Nosotros queremos que todo el mundo sepa qué hace el arquitecto y a qué se compromete, que quede claro cuándo hay conflicto de intereses... Este código no es un invento de ahora, los norteamericanos tienen unos códigos férreos, y creo que aquí hay un despite en este campo. Además, la gente no sabe muy bien qué hacemos nosotros, por lo que el Código Ético clarificará la actuación del arquitecto urbanista.
¿Está el urbanismo madrileño desbocado?
Más bien el urbanismo nacional, hay un poco de falta de pautas claras de comportamiento. Falta definición y planificación, y al no haber planificación consensuada y conocida por la opinión pública, pueden suceder cosas que no deberían pasar.
¿Se le puede poner entonces freno al ladrillo?
Es posible trabajar en ello, aquí no hay milagros, pero poco a poco yo creo que la conciencia nacional va por este camino, por poner orden y actuar con planificación.
Para esto hará falta una buena relación con las Administraciones
Buenísimas. Tanto la Comunidad como el Ayuntamiento de Madrid están dispuestos a montar las Mesas de Diálogo Permanente, y estamos ahora viendo cómo lo organizamos para que desde el principio todo se haga conjuntamente. No es lo mismo trabajar dialogando que criticar a toro pasado. Madrid necesita que se dialogue, que se consensúen todas las actuaciones, porque el urbanismo es a largo plazo.
Pero las Administraciones no siempre atienden las recomendaciones del COAM
Eso es cuestión de diálogo, no de dar una opinión suelta, que tiene poca validez. Quizá si de repente viene una opinión del COAM el Ayuntamiento no la tiene en cuenta, pero si se ha seguido el proceso desde el principio, la opinión llega desde el consenso.
¿Cree que se cuenta con el COAM para los concursos públicos?
Sí, pero queremos que se cuente mucho más. Nosotros promovemos el concurso abierto, en el que se valore la arquitectura y no tanto la oferta económica, que es lo que pasaba últimamente. En esa línea estamos llegando a muy buenas relaciones con la Administración, y pretendemos que esto vaya a más.
¿Van a gestionar algún concurso importante próximamente?
El del Campus de la Justicia, que se está haciendo en colaboración con la OCAM, nuestra oficina de concursos, y las viviendas de la EMVS. Nosotros pretendemos potenciar muchísimo más esto, y que llegue no solamente a la Administración, sino también a la empresa privada. Queremos que las empresas valoren las ventajas que tienen hacer un concurso público. Esto en general no se hace, bien por prisas, bien por intereses, o porque se prefiere a un arquitecto extranjero famoso. Yo estoy en contra de esto, creo que en España y en Madrid tenemos unos arquitectos estupendos y no hay por qué traerse a los 'divinos' extranjeros.
¿Tienen prestigio los arquitectos madrileños?
La profesión en Madrid está bien valorada internacionalmente, y los arquitectos madrileños son capaces de hacer arquitectura de calidad, y llevar a cabo cualquier proyecto que se planteen.
¿Cómo van los trabajos de la futura sede del COAM, en las Escuelas Pías de San Antón?
Ese es un tema que me preocupa, porque es un proyecto fantástico pero que necesita una inmensa dedicación. Quiero que todo el desarrollo de todo este proyecto se lleve a cabo contando con los representantes de los diferentes grupos que participan en la vida colegial, pretendo que entre todos se tomen las decisiones para sacar este proyecto adelante. No es una decisión que vaya a tomar la Junta de Gobierno, porque la trascendencia es inmensa, ya que estamos hablando de 75 años de sede colegial y de una transformación del patrimonio.
Pero el proyecto ya está en marcha
Está en marcha, pero todavía se está terminando de hacer el proyecto, y eso es solamente el inicio. Falta muchísimo, desde contratar a adjudicar, y empezar la obra. Estamos hablando de 30 meses.
¿Puede haber entonces un cambio en las previsiones de construcción?
No, lo que va a haber es una pausa para evaluar cómo está el tema y retomarlo donde la otra Junta lo dejó, pero con responsabilidad y con criterio. No tienen por qué cambiar los plazos. He creado una comisión de seguimiento de esta nueva sede en la que van a estar representados todos los grupos de representantes de arquitectos de Madrid, porque creo que debe ser por mayoría y todo el mundo debe involucrarse.
¿Qué se va a hacer con la sede de la calle Barquillo?
No lo sabemos todavía. Hay un patrimonio más amplio, que incluye esta sede, la fundación y una serie de bienes inmuebles que se van a convertir en otro patrimonio. Todavía no está estudiado cómo se va a hacer el cambio, pero está claro que hay patrimonio suficiente para intercambiar por otro patrimonio. Eso se llama racionalizar el patrimonio existente.