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¿Decidirán los tribunales?

¿Decidirán los tribunales?

viernes 01 de diciembre de 2006, 00:00h

Los candidatos que IU tiene previsto presentar en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2007 están siendo cuestionados desde el interior de la propia organización porque algunos consideran que el dedazo ha reemplazado a la participación democrática de la militancia en la elección de sus representantes a instituciones como la Asamblea de Madrid o los distintos ayuntamientos de la región.

Cuando Angel Pérez y Gregorio Gordo fueron elegidos por la dirección regional liderada por su portavoz parlamentario, Fernando Marín, aspirantes a la Alcaldía de la capital y a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, los críticos y derrotados en el último congreso de IU-Madrid pusieron el grito en el cielo y denunciaron que el sustituto de Inés Sabanés había accedido al cargo mediante una interpretación particular e interesada de los estatutos de la coalición.

La Comisión de Garantías de Madrid de IU pasó de la reclamación de los excluidos y zanjó el asunto desestimando la queja, que fue trasladada al órgano federal que se encarga de estos temas disciplinarios. Cuando parecía que todo estaba olvidado y que la normalidad de los candidatos elegidos se desarrollaba con actos casi diarios de Pérez y Gordo, la Comisión Federal de Garantías de IU puede poner patas arriba todo lo acordado hasta la fecha.

Dependerá de la cintura política de los que realmente controlan la coalición a nivel estatal y regional, Gaspar Llamazares y Angel Pérez, que la solución a este conflicto termine o no en los tribunales. Podría ocurrir, incluso, que en los comicios de mayo de 2007 se presentasen dos listas electorales casi similares: una encabezada por los hombres y mujeres de Llamazares en la Comunidad de Madrid y otra por los cercanos a Pérez y Gordo, incluido Marín.

La falta de normas y reglas claras sobre el desarrollo de la democracia interna dentro de los partidos políticos conduce a situaciones de risa en las que las que las resoluciones han de adaptarse a la interpretación personal del líder de turno. Las mayorías ya no imponen sus razones basándose en las reglas de la democracia y del respeto a las normas. Se limitan a poner sobre la mesa el peso de sus huevos/apoyos para aplastar cualquier razonamiento discrepante con el mando operativo en cada momento.

No sabemos si los marrones de la coalición tendrán que ser resueltos con la ley en la mano de los jueces de verdad. Tampoco si este tipo de confrontaciones dentro del PSM de Rafael Simancas acabará en el mismo lugar. Lo anunció José Acosta en una reciente reunión de los guerristas madrileños, celebrada en Vallecas.

Harto de sorpresas y loterías para poner nombre y apellidos a las personas que representarán al PSM en los comicios de 2007, y también de los métodos particulares y monárquicos que han posibilitado la elección de Miguel Sebastián como candidato a la Alcaldía de Madrid, Acosta adelantó que "ni una más". Defendió llevar las irregularidades internas a los órganos del partido, dejando claro que si las garantías de los militantes no se respetan por parte de los que mandan acudirá a los tribunales.

Si las imposiciones de los hombres y mujeres de Simancas, fundamentalmente las de su "Rojo" particular, continúan pueblo a pueblo, imponiendo sus candidatos electorales, pueden encontrarse todos con la sorpresa de que las artimañas acaben en un juzgado. Boadilla del Monte podría abrir el sendero.

O la falta de democracia en los partidos políticos se resuelve con más democracia o la justicia terminará imponiendo su criterio, ante el escándalo y mirada de sorpresa de la ciudadanía, y la pasividad insultante de los popes de la política regional, incluidos los de la derecha, que, como siempre, eligen a sus representantes de arriba a abajo, según mandan los cánones de las sociedades mercantiles.

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