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Primavera en El Capricho

Primavera en El Capricho

domingo 21 de abril de 2013, 00:00h
La subida de temperaturas y los días soleados tras un periodo de abundantes lluvias han provocado un auténtico estallido primaveral en los parques madrileños. Estas son las mejores semanas para acercarse a El Capricho, en la Alameda de Osuna y disfrutar de un espectáculo deslumbrante. Este espacio solo está abierto al público los sábados y domingos y la entrada queda a escasos 500 metros de una parada de metro de la línea 5.
En este hermoso jardín creado el año 1784 por los Duques de Osuna, se desarrollan numerosas especies vegetales de intensa floración primaveral. En estos días los cientos del “árboles del amor” (Cercis siliquastrum) tiñen de púrpura cualquier rincón. Pueden alcanzar los 15 metros de altura y algunos del parque la tienen. Es también la época de los lilos que unen, al color de sus flores, un intenso perfume. Un poco más adelante comenzarán a florecer los rosales, aunque algunos de ellos ya lo están haciendo. La primavera es la mejor estación para disfrutar de El Capricho con todo su esplendor. Otros parques, como el Retiro, tienen otoños increíbles por las distintas fases de marchitarse las hojas. El Capricho siempre merece una visita –se necesitan unas dos horas para recorrerlo tranquilamente- pero recomendamos hacerlo en los meses de abril, mayo y junio. Acudan temprano porque se limita el número de personas que pueden permanecer dentro. Hacia mediodía suele formarse cola de espera para entrar. El acceso es gratuito.
 
El Capricho pasó de sus propietarios originales, los Osuna, a la familia Baüer. Como Cuartel General del Ejército del Centro durante la Guerra Civil, se excavó el bunker que todavía existe. Finalmente la finca pasó en 1974 a manos del Ayuntamiento de Madrid que acometió una gran recuperación. Esos trabajos merecieron el premio Europa Nostra en 2001.

En las 14 hectáreas de extensión del parque se pueden disfrutar de varios tipos de jardines, a cual más hermoso. También de una serie de pequeños edificios, de escasa importancia, e inaccesibles, que jalonan los parterres y avenidas. Posiblemente el templo de Baco, sobre una de las colinas, sea el rincón más romántico. Tampoco podemos olvidarnos del fuerte o de la ría navegable. Sobre ella encontraremos un pequeño puente de hierro, uno de los primeros de estas características que se construyeron en España.

La limitación de acceso y el ser una finca perfectamente cerrada, permiten una inmejorable conservación de los jardines, a salvo del vandalismo, aunque no faltan visitantes que arrancan flores. Esfuerzo inútil porque se las quitan a la salida. Disfruten de El Capricho y contribuyan a su conservación.
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