www.madridiario.es

Las grandes ciudades (XVII)

Valdemoro, mucho más que una ciudad dormitorio

miércoles 08 de mayo de 2013, 00:00h
A apenas 26 kilómetros de Madrid se sitúa uno de los municipios de la región que mayor expansión han registrado en la primera década de este siglo. Aunque su proximidad a la capital ha constituido una de las bases de este crecimiento, Valdemoro apuesta cada día por alejarse del concepto de 'ciudad dormitorio' para constituir un municipio capaz de satisfacer las necesidades de sus ciudadanos.
A pesar de que su expansión es reciente, sus raíces se remontan a la dominación musulmana. Según cuenta la leyenda, la toponimia y escudo de Valdemoro – un rey moro encadenado a un castillo – tendría su origen en la resistencia opuesta por sus primeros habitantes a la invasión musulmana, época a la que se remonta el dicho "En balde, moro, te cansas", al que debería su nombre el municipio. Otros testimonios atribuyen, sin embargo, la etimología a su fundación por los árabes con el nombre de Valle del Miro, del que habría evolucionado el nombre actual.

Pocos saben que Valdemoro fue uno de los primeros municipios españoles en contar con una estación de tren. Fue inaugurada en 1851, impulsada por el marqués de Salamanca, como una de las paradas de la primera línea ferroviaria madrileña, y la segunda española, que unía los municipios de Madrid y Aranjuez. Este trayecto es hoy cubierto por la línea C-3 de Cercanías. En la actualidad las comunicaciones valdemoreñas constan además de ocho líneas interurbanas, que comunican la ciudad con otros municipios cercanos como Ciempozuelos, Titulcia, Getafe o Parla y de una red de siete líneas de autobuses urbanos, que acercan entre sí los distintos barrios.

La comunicación ferroviaria con la capital a mediados del siglo XIX supuso una gran revitalización económica para el municipio, donde comenzaron a instalarse numerosas industrias dedicadas a la extracción del yeso. Pero la industrialización con mayúsculas no se produciría hasta más de un siglo después, con la construcción de siete polígonos industriales. Desde entonces han sido múltiples las empresas que han elegido el suelo de Valdemoro para establecer sus sedes logísticas, como el centro de almacenaje y distribución de El Corte Inglés, la petroquímica Total y el fabricante de recambios de automóviles Lear. Al igual que la economía regional, la valdemoreña se sustenta sobre el sector servicios, fundamentalmente sobre el comercio y la hostelería. La agricultura tiene un carácter meramente testimonial y está representada por pequeñas superficies de cultivos de secano.

Esta expansión industrial, unida a su proximidad a la capital, contribuyó a duplicar el tamaño de la población en apenas una década. Se pasó así de los 8.584 ciudadanos empadronados en 1975 hasta los 15.211 registrados apenas 10 años después. En 2012 vivían 71.908 habitantes, según datos del INE. Se trata de una población muy joven en la que cerca del 22 por ciento de los habitantes son menores de 15 años –frente al 15,40 de media regional – y donde tan solo el 6,47 por ciento supera los 65, menos de la mitad de la media existente en la región que se eleva al 15,01 por ciento.

La presencia de tantos niños y jóvenes ha supuesto, en los últimos años, la creación de numerosos centros de educación primaria, secundaria y formación profesional. El municipio dispone de un conjunto de 40 centros educativos no universitarios donde la enseñanza de idiomas adquiere cada vez mayor protagonismo. Buena muestra de ello es la reciente ampliación de plazas del instituto de educación secundaria Neil Armstrong, que da continuidad a la formación bilingüe de los CEIP Nuestra Señora del Rosario y Doña Leonor del Alamo. La oferta educativa se completa con el Centro de Actividades Educativas, donde tienen sede la escuela municipal de música y danza, la escuela oficial de idiomas, el centro de enseñanza de adultos y un aula universitaria de la UNED que imparte los grados de Educación Social, Pedagogía, Derecho y Ciencias Jurídicas de las Administraciones Públicas.

En esta expansión de las infraestructuras valdemoreñas se inscribe también la construcción del hospital universitario Infanta Elena, abierto en 2007, que extiende su cobertura sanitaria a las localidades de Ciempozuelos, Titulcia y San Martín de la Vega. La red pública sanitaria pública se completa con dos centros de salud – Valdemoro y El Restón– y el servicio de ambulancias municipales.

En la historia reciente del municipio, considerado como uno de los más seguros de la región, ha tenido un peso específico su vinculación con la Guardia Civil. En 1853, las antiguas instalaciones de una antigua fábrica de paños finos acogieron el Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada, que prepara a los hijos y huérfanos de personal del cuerpo para su ingreso en el instituto armado. Su término municipal alberga además el centro penitenciario Madrid-3, con capacidad para cerca de 1.000 internos.

Apuesta cultural
La apuesta por la cultura está cada vez más presente en Valdemoro, a través de sus tres bibliotecas, su propia feria del libro, su club de amigos del cine y su festival de cortos, que en 2012 celebró su primer lustro de vida. Una de las últimas iniciativas en sumarse a la agenda cultural del municipio es el  certamen '¡Valdemoro sí que vale!' que, a modo de una conocida fórmula televisiva, ofrece a los empadronados la oportunidad de demostrar sus habilidades artísticas sobre las tablas del teatro municipal Juan Prado. El mismo escenario acoge anualmente el festival Villa de Valdemoro, en el que participan centros educativos, grupos y asociaciones culturales. El ocio y la cultura salen a la calle en el periodo estival de la mano de 'Los veranos de Valdemoro', cuya programación incluye una extensa oferta en la que destacan las exposiciones y las proyecciones del cine al aire libre.

Relacionado con su pasado histórico, el municipio se viste de época, a mediados de octubre, para celebrar un mercado barroco con el que se rememora el privilegio concedido en 1603 por Felipe III para que la villa de Valdemoro –en aquella época bajo el señorío jurisdiccional de su valido, el duque de Lerma– pudiera ser sede de un importante mercado y punto de encuentro comercial de toda la comarca. Para conmemorarlo, Valdemoro celebra su tradicional feria barroca, en la que se recrea un mercado artesano acompañado de representaciones teatrales y musicales ambientadas en el momento histórico.

En cuanto al patrimonio medioambiental, Valdemoro cuenta con un total de 1.200 kilómetros cuadrados de zonas verdes. Destacan los más de 30 parques repartidos por todos los barrios del casco urbano, si bien el más emblemático se localiza en Bolitas del Airón donde, a lo largo de 44 hectáreas, se puede encontrar la principal reserva de la región de árboles del paraíso y una de las más relevantes de España. Cada 25 de abril se convierte en el escenario donde los vecinos festejan el día de San Marcos, una jornada lúdico-gastronómica que tiene su origen en las celebraciones agrícolas con las que se honraba al santo y se le rogaba la prosperidad de los cultivos.


¿Qué hay entre Pinto y Valdemoro?
El origen del archiconocido dicho de “estar entre Pinto y Valdemoro”, que alude a un estado dubitativo y de indecisión, no está del todo claro. La teoría más aceptada por los historiadores situaría su nacimiento en el siglo XIII, en la época en la que Madrid y Segovia se disputaban los terrenos de Valdemoro y Pinto. Para poner fin a la pugna, el rey Fernando III el Santo decidió asignar Pinto a Madrid y Valdemoro a Segovia y fijó que se establecieran entre ambas un total de 42 hitos para delimitar los territorios. Al parecer, el monarca asistió a la colocación de éstos y, durante los trabajos, cuando les preguntaban a los cortesanos dónde estaba el rey respondían: “Entre Pinto y Valdemoro”.

Mucho más mundana es la creencia popular que vincularía el origen de la expresión a un borracho que, de regreso a su casa en Pinto tras una larga noche de juerga, atravesó el puente sobre un riachuelo que antiguamente separaba ambos términos municipales. El hombre comenzó a bailar de un lado a otro mientras canturreaba: “Ahora estoy en Pinto, ahora en Valdemoro, ahora estoy en Pinto, ahora en Valdemoro”. Tanto saltó que al final tropezó, cayó al agua y exclamó: “¡Ahora estoy entre Pinto y Valdemoro!”.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios