El escrache Verstrynge
lunes 08 de abril de 2013, 00:00h
Actualizado: 15/04/2013 09:48h
Una semana de ausencia de Madrid permite asomarse al otro lado del abismo de la actualidad española y que a uno le entre una especie de vértigo inquietante. Porque, se otee el horizonte en la dirección que se otee, uno se encuentra con un panorama preocupante, desde el plano económico, hasta el laboral, pasando por el judicial y el social. He seguido muy de cerca en estos días el nuevo fenómeno escrache, y eso me ha dado pie para preguntarme ¿qué está ocurriendo últimamente en este país que de la nada afloran nuevos movimientos de reivindicación social y se convierten en un quebradero de cabeza?
Suele ser en primavera cuando brotan esos movimientos antisistema que emponzoñan las reglas del juego democrático. Los 15-M, los anti desahucio, los anti privatización, los anti cualquier cosa. La moda la ha puesto esta temporada el movimiento escrache, encargado de perseguir al político del PP y a sus familias hasta el catre, y que tiene sus antecedentes en actuaciones aisladas, como por ejemplo cuando los sindicatos vistieron a un sindicalista de oso moroso para seguir al alcalde Alvarez del Manzano a todas partes, incluso cuando salía de viaje fuera de Madrid; o el ruiz Vampirón, que intentaba llamar la atención del alcalde Gallardón, haciendo acto de presencia en sus actos píblicos.
El pasado viernes los escraches se fueron hasta la casa de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Entre los hostigadores se encontraba un señor procedente de la derecha radical y ahora convertido en antisistema: Jorge Verstrynge. Recuerdo su campaña como candidato a la alcaldía de Madrid por Alianza Popular en 1983, cuando en una visita a un mercado de Vallecas, le lanzaron un huevo. Verstrynge respondió, airado, que a un político hay que respetarle y no presionarle con huevos. ¡Lo que cambian algunos! Ya está bien. Hay que dejar de poner paños calientes y actuar legalmente con contundencia, para impedir que unos cuantos se doctoren en acoso al político del PP.