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La comarca Sur: la nueva periferia

jueves 04 de abril de 2013, 00:00h
Actualizado: 15/04/2013 16:14h
Ubicada en el sur de la región, entre el área metropolitana y el límite con la provincia de Toledo, la comarca sur acoge a una serie de municipios que luchan entre la tradición rural y el sector industrial.
Población 195.059 habitantes (Hombres: 97.892 / Mujeres: 97.167)
Superficie 414,9 km²
Municipios El Álamo, Arroyomolinos, Batres, Casarrubuelos, Cubas de la Sagra, Griñón, Humanes de Madrid, Moraleja de Enmedio, Navalcarnero, Serranillos del Valle, Sevilla la Nueva, Torrejón de la Calzada, Torrejón de Velasco y Valdemoro.


Su territorio está compuesto por catorce localidades que suman un total de 195.059 habitantes, prácticamente al 50 por ciento entre hombres y mujeres, según datos del Instituto Nacional de Estadística de enero de 2012. A la cabeza de los municipios de esta comarca se coloca Valdemoro con 70.315, seguido muy de lejos por Navalcarnero (25.453 habitantes) y Arroyomolinos con 22.476. Y entre las  localidades con menos población, se sitúan Casarrubuelos con 3.279 y Batres con 1.552.

El paisaje de esta comarca está formado por campos de secano, cereal, viñas y olivos junto a bosques, ríos y arroyos, aunque las casas e industrias también ocupan parte importante de este territorio. El recorrido por la zona comienza en Valdemoro, una zona industrializada que dejó atrás su pasado agrícola. Los arroyos de la Cañada y de la Cárcava surcan el término municipal de este municipio que acoge un importante núcleo urbano influenciado por un relevante patrimonio artístico: la plaza Mayor —con balconadas de dos cuerpos y soportales—, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la Fuente de la Villa —construida en 1605 con piedra de Colmenar y dotada de tres caños coronados por el escudo municipal— y el convento de las Clarisas.

Al oeste de Valdemoro, se encuentra Torrejón de Velasco, un municipio que conserva todavía algo de actividad agropecuaria y que destaca, al igual que Valdemoro, por su patrimonio artístico. Un ejemplo de este es su castillo y la iglesia de San Esteban Protomártir. A dos kilómetros de esta localidad, Torrejón de la Calzada comparte las características rurales de la comarca aunque haya experimentado un mayor crecimiento urbano debido a su cercanía a la carretera de Toledo (A-42). Siguiendo por esta vía, encontramos los terrenos llanos y las lomas de Carrarrubuelos, un municipio bañado por las aguas de los arroyos de las Monjas, Carranque y Valdelosmozos, y Batres, localidad incluida en el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama, que mantiene un aspecto más rural que sus localidades vecinas. 

Otra población que en las últimas décadas ha ido perdiendo su carácter rural a favor de la industria es Cubas de la Sagra. Algo que no influye en  la excelente conservación de algunos edificios de interés como la iglesia de San Andrés y el monasterio de Santa María de la Cruz. Serranillos del Valle, con su iglesia barroca de San Nicolás de Bari, muestra en su paisaje una mayor influencia del río Guadarrama.

Otros ejemplos de cómo pequeños pueblos se han convertido en núcleos urbanos son  Sevilla la Nueva, Moraleja de Enmedio, y Humanes y, sobre todo con Arroyomolinos, que ha evolucionado de municipio rural a ciudad dormitorio debido a su importante crecimiento de los últimos años, especialmente desde la creación de Madrid Xanadú, uno de los centros comerciales más innovadores de España, con más de 250 tiendas, restaurantes y grandes almacenes. Lo peculiar de esta gran superficie es que alberga además la única pista de nieve cubierta del país con  8.000 metros cuadrados y dos ambientes —uno para los principiantes que den sus primeros pasos y otro con un desnivel máximo de un 25%— para los amantes de la nieve que quieran disfrutar de su deporte favorito. Además de estas pistas, es posible disfrutar de un snowpark donde realizar saltos.

La creación de este centro comercial en 2003 se vio acompañada por la conversión de cientos de hectáreas destinadas a uso residencial con la proliferación de nuevos desarrollos urbanísticos encabezados por viviendas de carácter unifamiliar. Otra de las poblaciones de la comarca es Griñón, cuyas primeras referencias documentales se remontan a 1208, año al que corresponde el documento por el que se delimitaban las tierras de los concejos segovianos y madrileño. Esta localidad, con un centro histórico fiel a la estructura de pueblo, ha sufrido igualmente un notable crecimiento de la actividad industrial y comercial.




                                   
                                                                                                                                  NAVALCARNERO

Este municipio, de orígenes segovianos, está enclavado entre las cuencas de los ríos Alberche y Guadarrama. Si hay algo por lo que destaca Navalcarnero es por su clara vocación turístico-cultural con un pasado histórico relevante —desde la boda del rey Felipe IV con Mariana de Austria hasta el levantamiento contra los franceses en la Guerra de Independencia—, una gastronomía típica —destaca la olla del segador, muy similar en sus contenidos al cocido madrileño—, unas tradiciones arraigadas y numerosos monumentos artísticos.

No es, por ello, extraño que en el año 1627 Navalcarnero recibiese el título de ‘Villa’ o que el conjunto monumental formado por la plaza de Segovia y la iglesia parroquial Nuestra Señora de la Asunción fuera declarado en el año 2000 Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico, lo que convierte la Villa Real de Navalcarnero en uno de los seis municipios más importantes de la región junto a Alcalá de Henares, Aranjuez, Chinchón, Madrid y San Lorenzo de El Escorial. Han sido numerosos los convenios en materias de conservación de patrimonio para mantener y recuperar barrios, edificios históricos, ermitas y humilladeros.

El municipio ha sabido conjugar lo moderno con lo tradicional, favoreciendo el turismo los fines de semana que se siente atraído no solo por la belleza arquitectónica de la Villa. La oferta de ocio de museos, espectáculos, ferias y fiestas – 8 de septiembre y 15 de mayo- se convierte en otro de los reclamos turísticos. No hay que olvidarse de los tradicionales encierros nocturnos que se celebran entre el 9 y 11 de septiembre.

Además, el municipio destaca por sus vinos, actualmente reconocidos tanto en España como a nivel internacional, siendo las variedades de uva blanca y la tinta de Garnacha de la comarca las que confieren riqueza de sabores a los caldos tintos, rosados y blancos. Fue en 1990 cuando la localidad se acogió a la Denominación de Origen de Vinos de Madrid.
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