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Regina Otaola, directora de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI) de la Comunidad de Madrid

"El respeto a la autoridad brilla por su ausencia"

miércoles 20 de marzo de 2013, 00:00h
Actualizado: 21/03/2013 13:16h
Regina Otaola (Eibar, 1952) llegó a Madrid de la mano de Esperanza Aguirre en 2011. La expresidenta le encargó entonces dirigir la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), organismo que administra la justicia juvenil en la región y una de las 'joyas' del Ejecutivo madrileño: más del 90 por ciento de los menores que pasan por la Agencia no vuelven a delinquir.
En Madrid cada vez hay menos menores cumpliendo medidas judiciales en centros. ¿A qué cree que se debe?
Hay varias causas. Una es porque, como se nos ha dicho por activa y por pasiva, hay muchos inmigrantes que han vuelto a su país de nacimiento. Otra causa es la labor que está haciendo la Agencia en la Comunidad de Madrid, no solamente con el trabajo de reinserción de los menores infractores sino también con la prevención. Todo lleva a que en Madrid vaya descendiendo el nivel de menores infractores que, según el Instituto Nacional de Estadística, nos convierte en la comunidad con menos menores infractores de toda España. Luego también influye que no reinciden en un 90 por ciento de los casos. Han descendido las medidas de internamiento pero también las de medio abierto.

¿Significa eso que está descendiendo la delincuencia juvenil?
Sí, y es un dato importante tanto desde el punto de vista de prevención como de no reincidencia de los menores que pasan por la Agencia. Esto indica que se está haciendo una buena labor. Tenemos gente muy buena, profesionales que se están dedicando a dar la importancia que merecen a estos menores. Esto repercute en un beneficio para la ciudad, que se hace más segura.

El consejero de Presidencia y Justicia, Salvador Victoria, dijo que el 30 por ciento de las plazas de los centros de menores están vacías y que se plantean ‘redimensionarlas’. ¿Qué quiso decir?

La cifra es variable. Hoy [14 de marzo], por ejemplo, estamos en el 72 por ciento de ocupación. El consejero dijo que no se pueden tener plazas vacías sin más, pero claro, el 'redimensionamiento' no es fácil, hay que estudiarlo. El año pasado ya reducimos más de cuarenta plazas cerrando un centro, el José de las Heras.

¿Se plantean entonces cerrar más centros?
En principio, no.

Se ha comentado que otra posibilidad es ceder plazas a comunidades autónomas que están desbordadas.
Sí, hemos visto que hay comunidades que necesitan plazas [como Galicia]. No sería malo que si nosotros tenemos plazas libres podamos ayudar, a cambio de un precio, a otras regiones. Pero este tema hay que estudiarlo porque, según la ley, el menor tiene que cumplir la medida siempre que se pueda lo más cerca posible del domicilio. Ahora, si no se puede cumplir la medida cerca del domicilio, nosotros estamos en disposición de ofrecer esas plazas en internamiento en régimen cerrado.

Los delitos cometidos por menores han descendido en general pero, según la memoria de 2011, habían subido los relacionados con el maltrato familiar y los atentados a la autoridad.

Los atentados a la autoridad pasaron a estar tipificados y por eso subieron, pero se consideran una falta, no hay ningún menor internado por eso. La violencia 'intrafamiliar' sí subió, pero he de decir que en la memoria de 2012, que la presentaremos próximamente, baja un poco. Los delitos más comunes cometidos por menores siguen siendo los robos. Ha cambiado mucho la sociedad y el respeto a la autoridad brilla por su ausencia. El padre ya no es una autoridad, se le ve como un igual. En los delitos de maltrato a padres el 86 por ciento son españoles, hay muy pocos musulmanes o latinoamericanos porque en esas culturas todavía existe un gran respeto a los mayores.

¿Es partidaria del endurecimiento de la ley del menor?
No.

¿Y de una rebaja de la edad penal?
Hay algún delito que siempre es muy escandaloso, pero que no llega ni al uno por ciento. No me parece que haya que endurecer por endurecer. En los casos de asesinato habrá que ver, pero no creo que el camino sea bajar la edad penal a los 12 años.

La mayoría de centros de menores que hay en Madrid están gestionados por empresas privadas. ¿Qué resultados están dando?
El resultado es bueno. Hay buenos profesionales tanto en la gestión pública directa como en la gestión indirecta. Los centros son públicos, la gestión es privada. Los profesionales, gente estupenda, actúan perfectamente tanto en unos como en otros. La Agencia lo supervisa todo, tiene sus normas y programas que se aplican en todos los centros.

La Agencia este año tiene siete millones menos de presupuesto. ¿Cómo se las apañarán?
Muy bien. Hemos reducido plazas, lo que supone un importante ahorro. Y también vamos a reducir gastos que no son realmente necesarios. Todo lo que va dirigido específicamente a la reinserción del menor se mantiene. Hemos reducido, por ejemplo, convenios con universidades. Ahora los seguimos haciendo, pero a coste cero.

¿No suprimirán servicios o programas?
No. Una de las características de esta Agencia es su dinamismo. De otras partes de España nos llaman para dar charlas y seminarios porque hemos desarrollado programas muy buenos. Pero no nos quedamos ahí. Seguimos mejorando, hacemos seminarios dentro de la propia Agencia… eso es primordial para ir buscando la eficiencia.

Usted llegó hace casi dos años del País Vasco por Esperanza Aguirre. ¿Cómo se siente en Madrid?
Sí, se ha pasado rapidísimo. Es una vida totalmente distinta. En Madrid se respira libertad, allí no era libre. Y cuando voy sigo sin serlo porque sigo llevando escolta. Aquí soy una persona normal y eso es algo que no tiene precio. Subo, bajo, entro, salgo… no estoy pendiente de si viene alguien por detrás… es una gozada.

¿Y en su puesto en la ARRMI?
Estoy encantada porque he aprendido muchísimo. Yo era de las que pensaba que el menor era más violento y no tenía capacidad de reinserción. Te sientas aquí, empiezas a mirar y ves que merece la pena. Estoy muy contenta. Merece la pena dar una segunda oportunidad a estos menores, no te digo a todos, pero sí al noventa y tantos por ciento.
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