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Prácticas de bomberos a casi mil grados de temperatura

domingo 03 de marzo de 2013, 00:00h
Los 81 alumnos de la última promoción de aspirantes a bombero de la Comunidad de Madrid, entre los que solo hay una mujer, se han enfrentado esta semana a una nueva fase de su formación en la que han practicado con fuego real y temperaturas de casi 1.000 grados centígrados.
Según ha informado este domingo la Comunidad, los aspirantes a bombero han practicado en supuestos de incendio de un chalé, de un piso en altura, de una discoteca o de una industria, donde han aprendido a moverse en espacios confinados y a oscuras para buscar víctimas o encontrar la salida sin más ayuda que su propia formación.

Todos los ejercicios se han llevado a cabo con equipos autónomos de protección respiratoria, por lo que los futuros profesionales practican también con el control de tiempos de duración de las botellas de aire que llevan los compañeros que se adentran en los espacios siniestrados.

El curso de capacitación ante incendios en el interior de un inmueble que han realizado los 81 aspirantes, que fueron seleccionados de entre más de 4.000 instancias, se ha llevado a cabo esta semana en Brunete.

Han sido una serie de ejercicios prácticos en los que se han recreado situaciones iguales o superiores en su dificultad a las que se encontrarán en fuegos reales, con temperaturas elevadas y una serie de peligros característicos de cada uno de los casos.

Esta actividad forma parte del curso general de formación, compuesto por 607 horas lectivas y que dura aproximadamente un año. Durante este tiempo, todos los aspirantes tienen que superar satisfactoriamente las enseñanzas teóricas y prácticas de las materias con las que se tendrán que enfrentar durante su vida profesional.

Sólo un resultado positivo en todas las áreas de formación les permitirá acceder al Cuerpo de bombero de la Comunidad de Madrid.

En el plan de estudios figura desde la legislación actual vigente en materia de seguridad, hasta manejo de materias nucleares, bacteriológica o químicas, pasando por trabajos en altura, en espacios confinados, en medio aéreo o acuático, en rescates de todo tipo y hasta en la gestión de panales de abejas cuando éstos pueden ser un peligro para las personas.

De los aspirantes, el más joven tiene 21 años y el mayor, 42.
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