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El criterio

lunes 04 de febrero de 2013, 00:00h
Actualizado: 19/02/2013 13:17h
Con todo lo que está pasando en España estos días lo incómodo que se tiene que sentir el Presidente del Gobierno en su entrevista con Merkel…¿de que hablarán? Me imagino a Rajoy esquivando las preguntas que no dejó hacer a los periodistas. Mariano ¿qué pasa con las cuentas Suizas de Cataluña? ¿y con la independencia?, ¿qué es eso de Barcenas?, ¿Y lo del piso de Marbella? Oye, Mariano ¿es verdad que Urdangarín dejará de ser duque?....¿entró, por fin, Matas en la cárcel…..? Y esto y lo otro y lo de más allá.
Esto y lo que se me olvida. El Presidente lleva allá donde va una mochila con demasiadas cuestiones pendientes y no es fácil ir a Europa a convencerles de  que aquí no pasa nada. Decir allí  que lo de Bárcenas es mentira, que la contabilidad está perfecta, que el Presidente González compró el pisito de quinientos metros y bla bla bla , bla bla bla, bla bla bla, no colará tan fácilmente.

Con esta imagen debe ser difícil pedir dinero. Es como si tu vecino te pide mil euros prestados, a pesar de tener una deuda contigo de cinco mil, y verle llegar a casa todas las noches borracho y con putas.
Queramos o no todo se refleja como en un espejo.

Este es el panorama. Militantes del PP queriendo justificar lo injustificable y otros quitándose el problema de encima como pueden, como el Presidente del Senado Pío García Escudero que ha corrido a salvar su pellejo.
Pero da igual, este es un problema político que nada tiene que ver el jurídico. La condena de los tribunales vendrá dentro de un tiempo, más bien tarde. Después de largas investigaciones, expedientes y juicios. Pero la credibilidad política ya está aquí. Los ciudadanos desconfían ya, ahora mismo. La Política ya empieza a pasar factura a todo un partido mientras no existan esos nombres con apellidos como auténticos corruptos, mientras no haya un dedo acusador que los expulse. Es necesario un liderazgo capaz de controlar el tsunami que se le ha venido encima al PP. No se trata de que García Escudero busque su liberación individual sino la del grupo, que quienes estén fuera de esto lideren la limpieza del partido y dejen fuera a esos que deberían haberlo estado desde hace mucho tiempo. El criterio que se están formando los votantes de este y de aquel, presidente o no, no tiene marcha atrás. El daño político obliga a que se inicie un desfile de salida y dimisiones que no se está produciendo. La limpieza no llega. Y deberían marcharse aunque solo sea por dignidad. Claro que desconfío que eso de la dignidad esté claramente entendido. Ya dijo el líder catalán, Josep Antoni Durán y Lleida que él no iba a dimitir fuera como fuera.
La cosa está clara. Dimitir, como la muerte, es lo último.
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