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Vuelve la guerra

Vuelve la guerra

Por Enrique Villalba
lunes 12 de noviembre de 2012, 00:00h
Actualizado: 23/11/2012 08:33h
Semana y media después de la tragedia del Madrid Arena, empiezan a vislumbrarse las costuras políticas del asunto. Como en una película de serie negra, la trama comienza a complicarse alrededor de los protagonistas, involucrando al público en una historia en la que nadie es lo que parece.

Madrid Arena truncó una travesía municipal tranquila para Ana Botella y la ha convertido en una auténtica historia de terror. Cuatro chicas muertas y una larga lista de hijos de políticos, jueces y empresarios en el fregado han hecho que llueva fuego amigo sobre el Palacio de Cibeles.

Botella y los suyos se fortificaron como si eso fuese El Álamo, dosificando la presencia en los medios de comunicación en una pretendida transparencia que no ha sido tal: la prensa siempre ha ido un paso por delante a base de filtraciones, los responsables municipales han dado datos parciales, han negado documentos a los medios de comunicación, han acusado a la prensa de especular, han aparecido informes que ponen en duda la gestión municipal... Cada vez que un concejal ha sido preguntado sobre lo sucedido parecía que le estaban pidiendo las cuentas al Gran Capitán. Lo peor es que en este asedio se rumia que todos han sacado los cuchillos para ver quién mantiene su puesto. Unos quieren subir y otros no quieren caer, con lo que hay que usar la artillería pesada para desviar la atención ¿O es que alguien duda de que las fotos de Miguel Ángel Villanueva con el promotor de la fiesta han salido del propio Consistorio? Una 'Canción de hielo y fuego' versión municipal.

La regidora cortó la hemorragia con una rueda de prensa a cara descubierta, cosa de la que no puede presumir el 95 por ciento de la clase política española. Prometió una investigación, una comisión y colaboración con la vía judicial. O sea, lo que se tenía que haber hecho desde el principio. Pero hay que estudiar cuál es la razón de esa huida hacia adelante. Está claro que quiere ganar tiempo y enfriar los ánimos, pero no lo está tanto que pueda y quiera cobrarse las cabezas de los responsables municipales, tal y como muchos le urgen. Hay que tener en cuenta que tiene un equipo prácticamente de prestado (todavía no le ha dado tiempo a hacerse con suficientes seguidores propios) y necesita a todos sus miembros para sacar la ciudad adelante. Si los borra del mapa, apenas tiene banquillo para seguir adelante con garantías y para blindar Madrid como feudo del PP en las próximas elecciones.

Momentáneamente cosida esa herida, tiene que ocuparse de los frentes que se le han abierto de manera gratuita o interesada. Tanto Esperanza Aguirre como Ignacio González quieren sangre, y la quieren ya. No es un secreto en los mentideros políticos madrileños que la primera le tiene ganas al vicealcalde después de que éste fuese su jefe de campaña en 2003 y la abandonase para irse con Ruiz-Gallardón. Tampoco que el aguirrismo quiere extirpar a los últimos gallardonistas del PP de Madrid y no les importa hacerlo sin anestesia.

Teniendo en cuenta que en política no hay acciones gratuitas, la que sorprende es la actitud de Ignacio González. El presidente insiste en pedir responsabilidades cuanto antes y anuncia que va a dar a los ayuntamientos sus competencias sobre macrofiestas, a pesar de que el año pasado la Comunidad presumía de cómo hacía y deshacía con los eventos de Nochevieja. La insistencia de uno y la réplica de Botella al firmar en contra de la transformación de La Princesa en hospital de ancianos parece ser el preludio de un nuevo capítulo del enfrentamiento entre Ayuntamiento y Comunidad. Los que fueron un día segundos espadas vuelven por los fueros de sus maestros políticos, en la mejor tradición del enfrentamiento entre un Madrid que ansía ser distrito federal y una comunidad autónoma que sin la capital perdería la mayor parte de su pujanza. Para seguir esta novela por entregas les recomiendo que estén atentos a las noticias de las próximas semanas y lean entre líneas. Les garantizo que la hora de las tortas acaba de empezar.

PD.: Una última reflexión. Si últimamente ha sido el perejil de todas las salsas, ¿dónde está Cristina Cifuentes, máxima responsable de la seguridad en la región? Recuerden, su hijo también estaba en la fiesta.
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