La policía tuvo que emplear
técnicas específicas en el manejo de este tipo de aves para lograr capturarlo sin causarle daños, debido a su tamaño y corpulencia así como la agresividad que presentaba.
Una vez recuperado fue trasladado a Brinzal, el Centro de Recuperación de Rapaces Nocturnos, donde los veterinarios le practicaron las primeras curas y valoración de las lesiones. Antes de ser liberado, los veterinarios velarán por que el ave recupere las condiciones físicas y capacidades necesarias para volver a su hábitat.
En lo que va de año, la Unidad de Medio Ambiente de la Policía Municipal de Madrid ha recuperado 287 animales. De éstos, 201 son aves, 44 son mamíferos y otros 42, reptiles.