Una de las galerías de arte más importantes de España y con presencia habitual en ARCO, Oliva Arauna, con casi treinta años de trayectoria y sede en la madrileña calle de Barquillo, ha sido precintada este miércoles por el ayuntamiento de la capital "por no respetar la fachada original del edificio". El delegado municipal de Las Artes, Fernando Villalonga, se ha mostrado contrario a la medida.
Alrededor de las doce y diez de la mañana de este miércoles, una pareja de policías municipales acudieron a precintar al establecimiento, donde ya les esperaba la propietaria de la galería, Oliva Arauna.
La medida ha sido calificada de "inaceptable e inasumible" por el delegado municipal de Las Artes, Fernando Villalonga, quien ha reconocido que conocía el caso y que ha intentado, aunque sin éxito, que no se llegara a una situación extrema".
"Es un asunto de los técnicos de Urbanismo. Una decisión que no comparto.
Si hay que manifestarse ante la sede de la galería, yo seré el primero", ha recalcado Villalonga. Con el precintado de la galería, ordenado oficialmente por las autoridades municipales el pasado 6 de junio, se pone fin al
contencioso que Arauna ha mantenido con el Ayuntamiento de Madrid y que
ha durado siete años.

Villalonga se ha mostrado de acuerdo con la estética actual del edificio, con una entrada acristalada opaca, enmarcada en negro y que da acceso a la galería. El precinto municipal, según la resolución del Ayuntamiento, sólo "desautoriza la actividad de galería de arte".
Su origen está en la decisión de la galerista de realizar
cambios en la fachada del edificio a nivel de calle tras instalar en él su negocio. Arauna ha asegurado que
el Ayuntamiento le ha "denegado una y otra vez" la licencia de apertura, y ha acusado a la Comisión de Patrimonio Artístico de Madrid (CIPAM) de hacer su propia "interpretación" de la ley. La
zona en la que está situada la galería tiene una especial
protección ambiental y arquitectónica.
"A pesar de lo desagradable" de la situación, Oliva Arauna ha asegurado que, cuando les compró a sus anteriores dueños el local, en el que había un restaurante,
nadie le facilitó "planos ni fotografías de época" del edificio. Ha reconocido que cambió la fachada del establecimiento en cuanto lo compró porque, a su juicio, era "horrible", pero se centró únicamente en el aspecto decorativo, ya que "los huecos" quedaron intactos.
"Ahora me dedicaré a pensar en lo que voy a hacer, no he hecho planes", ha afirmado la galerista, que tenía
prevista para este jueves la presentación de tres nuevas exposiciones de Miguel Río Branco, Per Barclay y Alfredo Jaar.
Un hecho al que Arauna ha restado importancia, ya que se trata de obras que pertenecen a la galería y que "no son nuevas", a pesar de ser insólitas, y por tanto no supondrá un problema para los autores. En lo que respecta a los
artistas asociados a su galería, entre los que figuran
Jorge Molder, Gabriele Basilico o Kristoffer Ardeña, Arauna ha expresado el "apoyo" que ha recibido de todos ellos a pesar de la "incertidumbre".