La actriz Carmen Machi se pone en la piel de Martha, la protagonista femenina que encarnará en la obra '¿Quién teme a Virginia Woolf? del escritor estadounidense Edward Albee que versa sobre el engaño como eje principal de esta obra.
Después de triunfar durante su estancia en Barcelona, esta producción del Teatre Romea abrirá la nueva temporada teatral del teatro de La Latina de Madrid.

Machi, que acaba de finalizar su participación en el rodaje de 'Los amantes pasajeros' de Almodóvar, reconoce que este montaje, al que se incorpora ahora y que ya pudo verse en el teatro Romea de Barcelona, tenía "muchos mimbres para decir que sí". La dirección a cargo de Daniel Veronese, con quien no había trabajado antes, fue "uno de los reclamos" principales para ella y también la presencia de su compañero Pere Arquillué, que le da la réplica en esta función.
Para Carmen Machi esta obra es "un clásico contemporáneo muy atractivo" al que se suma "la mirada" de Veronesse, experto en tomar este tipo de funciones a las que "estruja, exprime y saca la esencia". "Consigue que parezca la vida misma y que te olvides de que es teatro lo que estás haciendo. Te deja mucha libertad y por eso tienes que atarte más. Es muy inteligente y generoso. Esto le define como director", apunta la actriz.

Su papel, Martha, es, en su opinión, "una mujer de armas tomar", "un personaje que todas las actrices queremos hacer pero que produce mucho vértigo, pues tiene más capas de las que aparenta", explica. "Tiene unos 53 años y está llena de insatisfacciones. Todo lo que necesitaba era ser la mejor en todas las facetas, pero no lo consigue y eso unido al hecho mismo de ser mujer la hace un ser lleno de mierda, autodestructiva. Ella tiene necesidad de compartir estos juegos peligrosos con su marido, algo que se les acaba yendo de las manos para sentirse vivos", apostilla.
El alcohol es otro elemento que preside la obra y que, según Machi, "tiene una influencia que potencia el estado de ánimo" de los protagonistas. También el engaño, "infidelidades provocadas por el propio hastío". "Los protagonistas sacan un juego intelectual sabroso pero luego hay un dolor y un reproche brutal por parte de ambos. Los dos arrastran mucha basura", insiste.