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Identificar rostros en ruedas de reconocimiento

Identificar rostros en ruedas de reconocimiento

lunes 14 de mayo de 2012, 00:00h
Cuando sufren o presencian un delito, las personas con una discapacidad intelectual de tipo medio son capaces de identificar a los culpables en un proceso de reconocimiento policial. Así lo demuestra una investigación en la que participan investigadores de la UNED y que pone de manifiesto la importancia de que esta identificación se haga con instrucciones precisas.
“A veces, en cuestiones tan delicadas como los abusos sexuales, no es fácil que se les dé credibilidad a las personas con discapacidad intelectual porque se piensa que su memoria puede estar distorsionada”, explica María José Contreras, una de las autoras del trabajo e investigadora de la facultad de Psicología de la UNED, quien añade: “Este artículo demuestra que no es así”.

El estudio, en el que también participan expertos de la Universidad Complutense y de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce, hace hincapié en la importancia de que las ruedas de reconocimiento se hagan con  instrucciones claras y se elija un método adecuado: secuencial (caras de una en una) o simultáneo (todas a la vez).

Estas instrucciones “deben asegurar que la persona ha entendido la tarea, para minimizar así al máximo el efecto de aquiescencia, o tendencia a decir que sí por la deseabilidad social”, afirma Contreras. Además, es muy importante que se les diga explícitamente que una posible respuesta es ‘no sé o no es ninguno’.

En el trabajo, publicado en la revista Research in Developmental Disabilities, participaron 40 personas, 22 hombres y 18 mujeres, con discapacidad intelectual de etiología  inespecífica (de causa desconocida).

A todos ellos, de forma individual, se les mostró una fotografía de una mujer durante seis segundos. Después de un minuto realizando una tarea de distracción, cada uno participó en dos ruedas de reconocimiento, compuestas de seis fotos cada una. Por último, tuvieron lugar cuatro reconocimientos más, dos de ellos con las fotografías presentadas de forma simultánea y los otros dos, con una presentación secuencial, modificando en todo momento el orden de las imágenes.

Instrucciones previas claras
Antes de presentar las fotografías, los investigadores utilizaron el procedimiento habitual que se sigue antes de cualquier rueda de reconocimiento. Así, explicaron  a cada individuo: “Te vamos a enseñar un rostro. Míralo detenidamente”. Y antes de que comenzaran las ruedas de reconocimiento, las instrucciones eran: “Ahora te vamos a enseñar un grupo de caras. Si ves la que te hemos enseñado antes, señálala. Míralas detenidamente. Tómate todo el tiempo que necesites y cuando estés seguro di: “Es ésta” y señálala. Si no es la cara di: “Ésta no es”.

Además, a un grupo le proporcionaron explicaciones adicionales, con ejemplos concretos, para asegurarse de que comprendían la tarea. Los expertos hicieron especial hincapié en que la persona que antes les habían mostrado podía no estar.  Para comparar su efectividad, los autores no facilitaron estas instrucciones al otro grupo.

Los resultados revelaron que los participantes fueron capaces de distinguir la cara de la persona que habían visto antes cuando se les explicaba claramente lo que debían hacer, tanto en formato simultáneo como secuencial, y lo que implica una falsa identificación. Si no se daban estas instrucciones, la modalidad que presentó más falsas alarmas (identificaciones erróneas) fue la secuencial.

Teniendo en cuenta el contexto policial en el que se realizan las identificaciones reales, en el caso de que no se puedan garantizar unas instrucciones previas detalladas, los expertos recomiendan la presentación simultánea porque reduce la tendencia a decir que sí está el culpable cuando en realidad no lo está.

“Si la tarea se les muestra sencilla, las personas con esta discapacidad serán capaces de ser testigos competentes en un contexto legal”, asegura la investigadora. “De hecho, bajo las condiciones apropiadas, una persona con discapacidad puede ser tan buen o tan mal testigo de un crimen como una persona que no tiene discapacidad intelectual”, concluye.

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