lunes 26 de marzo de 2012, 00:00h
Actualizado: 29/03/2012 14:30h
Los sindicatos están creciditos después de haber conseguido que la Comunidad aceptara los servicios mínimos que ellos querían para la huelga del 29. Es la primera vez que se llega a un acuerdo de mínimos y la primera vez que los sindicatos alaban la postura del gobierno regional y dicen que la Comunidad tiene que ser un referente en este sentido. Cuando los sindicatos están tan contentos con los servicios mínimos conseguidos, es que los ciudadanos salen perdiendo, porque imponen unos mínimos que no garantizan el derecho a ir trabajar de todos los que quieran hacerlo, aunque los sindicatos son coherentes en este sentido, ya que en los últimos días han repetido hasta la saciedad que el derecho a la huelga prevalece sobre el derecho a trabajar.
Tan crecidos están los sindicalistas después de haberle ganado el pulso al gobierno regional, que se han subido al machito donde se echan pulsos a diestro y siniestro. El pasado jueves, el secretario general de UGT-Madrid, José Ricardo Martinez, que está prodigándose en titulares en los últimos días como nunca lo había hecho, lanzó una amenaza pública cuando dijo que si la delegada del Gobierno no les autorizaba a que terminara en la Puerta del Sol la manifestación con la que se cerrará la huelga general del 29, lo mismo terminan en Sol, en Alcalá y en Cibeles.
Los sindicatos salen triunfantes de la Puerta del Sol tras negociar los servicios mínimos y quieren terminar triunfantes en el kilómetro cero, aunque la delegada se lo impida. Me parece que aquí van a pinchar en hueso, porque esta delegada, Cristina Cifuentes, que es una mujer tolerante y dialogante, no va a acceder a las amenazas, no se va a dejar impresionar por la voz grave y amenazante de José Ricardo Martinez, y va a hacer que se cumplan las decisiones de las autoridades, que se garanticen los derechos y libertades. Que no se equivoquen, esta es una delegada que no va a hacer como otras: mirar para otro lado.
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Cronista Oficial de Madrid y Getafe
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