El caso ha llegado ya al Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid, que se ha hecho cargo después de que uno de los dos delincuentes tiroteados, David, falleciese este martes en el hospital 12 de Octubre.
Robo con violencia, hurto, tenencia ilícita de armas, atentado contra agentes de la autoridad, robo de vehículos... David, el presunto delincuente fallecido este martes después de que un
Policía Local de Getafe le disparase en la cabeza, sumaba un total de 29 detenciones. En concreto, la Policía Nacional le había arrestado 19 veces, mientras que la Guardia Civil le había puesto las esposas en otras diez ocasiones.

Su compañero en la huida del pasado lunes, Roberto G.F., era también un delincuente habitual que había sido detenido en una veintena de ocasiones. Una de las últimas había sido el pasado mes de enero, cuando la Policía Nacional le arrestó por su
participación en el robo de una furgoneta en el que murió un repartidor de prensa.
Este lunes, los dos protagonizaron una persecución de cerca de veinte minutos que les llevó desde Getafe hasta la calle Vara del Rey, en el distrito madrileño de Arganzuela. Allí, los agentes de la Policía Local de Getafe que les perseguían abrieron fuego contra el coche en el que huían, un Citroen C3 blanco que había sido robado en el distrito de Usera-Villaverde.
La investigación sobre el tiroteo, que ha recaído en el Grupo X de Homicidios de la Policía Nacional, ha llegado este miércoles al Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid, que se encontraba de guardia en el momento en el que falleció el presunto delincuente y que ya ha abierto diligencias para aclarar el suceso. Por ahora, la juez está pendiente del informe de la autopsia, que estaba prevista para este miércoles en el Instituto Anatómico Forense de Madrid.
Uno de los puntos que los investigadores tendrán que aclarar es el origen de la persecución, que se inició en el barrio de la Alhóndiga de la localidad getafense. Según la versión del consistorio de Getafe, un agente que estaba fuera de servicio vio cómo dos hombres forcejeaban con un tercero y pensó que se trataba de un secuestro exprés.
Sin armas y sin rastro del secuestrado
El agente avisó a la central y tres patrullas -dos de las Brigadas Especiales de Seguridad y uno de la Policía Local- iniciaron la persecución. La huida llevó a los agentes al centro de Madrid, donde lograron cortar el paso a los fugitivos. Pero lejos de entregarse, los dos presuntos delincuentes arremetieron contra los agentes para intentar seguir su huida. Fue entonces cuando los policías abrieron fuego. En el lugar del tiroteo, los agentes de la Policía Científica de la Policía Nacional recogieron entre diez y quince casquillos de bala.
Durante su declaración ante los investigadores de Homicidios, los policías han asegurado que lo hicieron en defensa propia ante el temor de ser arrollados. Además, aseguran que vieron cómo uno de los jóvenes llevaba algo en la mano y pensaron que era un arma. Los delincuentes, sin embargo, no iban armados, y en el coche no había ni rastro de la víctima del supuesto secuestro.