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50 Aniversario del Teatro de Bellas Artes (y III)

50 Aniversario del Teatro de Bellas Artes (y III)

jueves 27 de octubre de 2011, 00:00h
Actualizado: 28/10/2011 13:13h
En la pequeña gran historia del teatro Bellas Artes hay que reseñar sus tres temporadas como segunda sede del Centro Dramático Nacional. Continuador de los Teatros Nacionales, el Centro Dramático se creó con el fin de modernizar la infraestructura del teatro público en España, intentando también hacer caer en el olvido cualquier referencia a los organismos franquistas, creados al terminar la Guerra Civil.
El Estado Español, al iniciarse la Transición Política, contaba con un importante patrimonio inmobiliario. Eran de su propiedad el teatro Real, el de la Zarzuela y el María Guerrero, el histórico teatro de la Princesa. Mantener abiertos esos grandes recintos y hacerlo con una línea de programación coherente resultó ser una tarea difícil. Y siempre bastante cara. Desde el principio quedó claro que el Real y la Zarzuela seguirían siendo teatros para la lírica. Pero para el teatro “de verso” se creó el Centro Dramático Nacional, con sede en el María Guerrero.

En abril de 1978 José Tamayo firmó un convenio con el Ministerio de Cultura para que su teatro se convirtiera en segunda sede del CDN, dedicándose al estreno de autores españoles contemporáneos. Antes de que se abriera la sede principal, el María Guerrero, José Luis Gómez inauguró en el Bellas Artes la nueva institución escénica, el 21 de noviembre de 1978, con Bodas que fueron famosas del Pingajo y la Fandanga. Pero esta etapa solo duró tres temporadas y Tamayo recuperó la gestión en julio de 1981.

Años más tarde el Estado incrementó su patrimonio teatral con la adquisición del teatro de La Comedia para sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, creada por Adolfo Marsillach el año 1986. Y aún crecería más el parque inmobiliario teatral con la apertura, tras un convenio firmado con el Ayuntamiento de Madrid, de los teatros Valle Inclán y Francisco Nieva, en la plaza de Lavapies.

Otros empresarios
Desde septiembre de 1982 a junio de 1984 la programación del teatro Bellas Artes estuvo a cargo de la empresa Alcava-Centro de Producción Teatral. Presentó en total cinco producciones escénicas: El sombrero de copa, Casa de muñecas, El barón, Casandra y La herida del tiempo. Al frente de esta empresa estaba el director José María Morera, con Manuel Mora como productor y Héctor Pando como jefe de producción. Por los títulos reseñados se advierte que su propósito fue recuperar algunas grandes obras del teatro universal y presentar otras españolas prácticamente desconocidas para la generación de espectadores de esa época. Esos tres títulos nacionales no han vuelto a subir a los escenarios desde entonces. Sin embargo el trabajo teatral fue reconocido por la crítica. En 1983 recibieron el premio Espectador y la crítica a la mejor programación de la temporada. El mismo galardón recibieron el director José María Morera y la actriz Amparo Baró por sus trabajos en Casa de muñecas.

Tras la muerte de José Tamayo, el  26 de marzo de 2003, el futuro de su teatro se presentó incierto, aunque le sobrevivió su hermano Ramón. Éste desapareció cinco años más tarde. Pero la empresa Pentación, a cuyo frente se encuentra Jesús Cimarro, se hizo cargo del teatro Bellas Artes y, al cumplirse su medio siglo, sigue al frente del mismo.

Las grandes obras
En medio siglo el teatro Bellas Artes ha sido el escaparate para el mejor teatro universal. Ya la obra elegida para el estreno –repuesta en 1986—fue una declaración de intenciones. Pero Tamayo quiso incorporar a la cartelera autores españoles sobre los que la censura tenía reticencias. En la segunda temporada presentó Bodas de sangre, de García Lorca y volvió a Valle Inclán en 1971 con una antológica producción de Luces de bohemia. Pero no podemos olvidarnos que Tamayo estrenó en su teatro Calígula (1963), Madre Coraje (1966) o La detonación (1977).
Pero, abierto el teatro a los mejores directores de la segunda mitad del siglo XX, llegaron otros textos muy importantes:  La Celestina (1965), Abelardo y Eloísa (1972), Veraneantes (1979); La gaviota (1981),  Bajarse al moro (1985) y, más recientemente, La cena (2004), La Cabra (2007) o Fedra (2007).

Antonio Buero Vallejo tuvo una estrecha relación con Tamayo desde las primeras temporadas del nuevo teatro. En el teatro Español, siendo director del mismo, Tamayo le había estrenado Un soñador para el pueblo y Las meninas. Antes de estrenar en Bellas Artes una obra original, el dramaturgo realizó versiones de dos importantes títulos del teatro universal: Hamlet y Madre Coraje (1966).

Todavía bajo el yugo de la censura, Buero estrenó en octubre de 1967 una de sus fábulas escénicas más crípticas: El tragaluz.

Ya en plena transición, en septiembre de 1977 y sin censura, el dramaturgo realizó su último estreno en esta sala: La detonación. El drama sobre el suicidio de Lara se afrontaba sin ninguna traba.

Siendo un enamorado del teatro y sus tradiciones, don José Tamayo no cumplió con una de las más arraigadas durante el siglo XX: representar Don Juan Tenorio en el mes de noviembre. Hoy prácticamente nadie recuerda esa tradición. Don Juan no pisó el escenario del teatro Bellas Artes hasta el año 2008, seis años después de morir su fundador. Y aún entonces no lo hizo con los versos de Zorrila sino con los de Tirso de Molina y su Burlador de Sevilla.

Si bien el director demostró en incontables ocasiones su buen olfato para representar un teatro comercial, no parece que lograra estrenar títulos que hayan trascendido al paso del tiempo. Si repasamos la lista de espectáculos estrenados, vemos que solamente aquellos que forman parte del gran repertorio teatral se han repuesto regularmente en esto o en otros teatros: Divinas palabras, Bodas de sangre, Calígula, Casa de muñecas, Madre Coraje, Seis personajes en busca de autor… Pero las apuestas personales tanto de Tamayo como de otros encargados de programar la sala, cayeron en el olvido tras la primera temporada, por grande que fuera su éxito entonces.

De los dos estrenos absolutos de Buero Vallejo, solamente El tragaluz se repuso en dos ocasiones, los años 1979 y 1997. En ninguna de las dos se reprodujo el éxito primero. También hay que reseñar, en el caso de este autor, que durante su vida fue remiso a autorizas nuevos montajes de muchas de sus obras.

Como aficionados al teatro debemos congratularnos de que el 17 de noviembre de 2011, el Bellas Artes celebre sus primeros 50 años. ¡Felicidades!
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