Tras su paso por los Teatros del Canal para presentar la versión 'sinfónica' de su último disco, Madridiario ha entrevistado al líder de Standstill, Enric Montefusco, una de las bandas catalanas más aclamadas por la crítica independiente.
Sois una banda que se distingue por su gran trabajo escénico, ¿qué habéis traído a Madrid?
En Madrid
ya presentamos 'Rooom' hace unos meses, por eso hemos querido apostar por algo nuevo y prácticamente inédito. En el nuevo formato del concierto, reivindicamos la instrumentación de nuestro último trabajo, 'Adelante Bonaparte', que es muy compleja, con trece músicos sobre el escenario. En el fondo es en una puesta de largo del EP, ya que creíamos que era importante desarrollar una manera capaz de recoger el trabajo de producción del disco.
'Adelante Bonaparte' está dividido en tres capítulos, ¿por qué?
Responde a una necesidad narrativa. Cuando decidimos que el disco hablaría del paso del tiempo y que las canciones correspondían a tres mundos divisibles, decidimos sacar un triple EP. El salto de uno a otro representa además exactamente eso, el transcurrir del tiempo, algo muy dramatúrgico. Por otra parte, hay muy pocos recursos de la narrativa clásica en el disco, y, de hecho, cuando lo escuchas, ni siquiera sabes quién es el protagonista...
Se llama "B"
Es lo único claro, pero no hay ningún truco narrativo clásico más.
¿Por qué surge 'Adelante Bonaparte' ahora y no antes? ¿Qué aporta de nuevo?
El disco representa un momento muy concreto de mi vida, en el que toca tratar temas como el amor, la familia, la vida o la muerte. Son cuestiones que aparecen en la vida de uno, al menos en mi caso, cuando está próximo a ser padre. Esa circunstancia removía otros nacimientos, otras muertes, ... En definitiva, son pensamientos diarios.
Empezasteis cantando en inglés para pasaros luego al español, ¿le tenéis ganas al catalán ahora que está cosechando tantos éxitos más allá de su propio mercado natural?
Cuando empezamos el grupo me parecía inconcebible cantar en castellano, pero con el paso del tiempo se conviertió en algo necesario. No sé qué nos deparará el futuro. No tengo ningún problema en cantar en catalán, es mi lengua, pero ahora no tengo la necesidad.
Por la temática parecería un disco de madurez, aunque lleváis casi 15 años cantando. ¿Vais a celebrar ese aniversario como lo hicisteis con el décimo?
No, de hecho aquello fue bastante anormal. No nos gusta mirar hacia atrás y no estar pendientes del futuro. Lo que ocurrió entonces fue que el éxito de nuestro anterior disco, 'Vivalaguerra', nos pidió reflexionar sobre la repercusión que obtuvimos más que celebrar el propio aniversario.
¿Cómo os tomasteis aquel éxito? Mondosonoro llegó a coronarlo como el mejor disco de la década.
Hay que relativizar tanto lo bueno como lo malo. Hicimos una apuesta muy fuerte montando nuestro propio sello y nos arriesgamos con nuevas puestas en escena. La mezcla funcionó mejor que nunca, y aprendimos que cuando hacemos las cosas a nuestra manera, parece que todo marcha mejor. Ganamos bastante seguridad.
Antes editabais fuera de España, ¿a qué se debió el cambio?
Nosotros nos movemos primero por directrices artísticas, por urgencia creativa. El paso al castellano era 'sí o sí', y eso hizo que aquí se nos entendiera más. Ahora trabajamos por salir a América.
Os echarán de menos en Alemania o en Estados Unidos.
Hace mucho que no vamos, unos seis años. Algún día volveremos.
¿Qué tenéis entre manos un año después de editar el último disco?
Nada concreto. Estamos centrados en esta gira, que terminará a mediados de 2012.
¿Cuál es tu disco fetiche, aquel que nunca te falta?
'Tortoise'. Nunca me decepciona.
Por último, queremos que compartas con nosotros un rincón de Madrid
Tengo muy buen recuerdo del Círculo de Bellas Artes. Allí pasamos cuatro días encerrados representando 'Rooom', y fue muy especial.