La Consejería de Transportes ha actuado en el mantenimiento y conservación de más de 1.000 kilómetros de carreteras de la zona Oeste de la región en tan solo dos años, lo que equivale a una distancia igual a la que existe entre las ciudades de Cádiz y de Bilbao.
Estos trabajos los ha llevado a cabo el Centro de Conservación de Carreteras de Brunete, desde el que se coordinan los trabajos de mantenimiento correspondientes a esta zona. Además, desde este centro, el más nuevo y el más grande de la región, se han reparado más de
22 kilómetros de barrera de protección y se han segado más de 2.000 metros de márgenes de carreteras. En estos dos últimos años se han esparcido 8.429 toneladas de sal dentro del plan de vialidad invernal.

Este centro, que cuenta con
35 trabajadores, es uno de los siete de los que dispone la Comunidad de Madrid para coordinar los trabajos de conservación viaria, ubicados en Alcalá de Henares, Cobeña, Colmenar de Oreja, Villalba, La Cabrera y Móstoles.
Más municipios
El consejero de Transportes e Infraestructuras, Antonio Beteta, visitó este viernes este centro, que tras los buenos resultados obtenidos desde su puesta en funcionamiento, en breve va a ampliar su zona de actuación en 163 kilómetros correspondientes a cinco municipios, concretamente
Cadalso de los Vidrios,
Pelayos de la Presa,
Villa del Prado,
Cenicientos y
Rozas de Puerto Real.

Desde su inauguración, el ámbito de actuación de este centro ha ido ampliándose de forma que de los 27 municipios que englobaba originalmente, con una red de 412 kilómetros de carreteras, ha ido creciendo hasta alcanzar los 33 municipios y 575 kilómetros, un 22% de los 2.600 kilómetros que son competencia del Gobierno regional.
El resultado de esta política está siendo muy positivo, pues, como recordó el consejero “este esfuerzo ha permitido que en la Comunidad de Madrid se haya
reducido notablemente la siniestralidad, de forma que en 2010 se registró la cifra más baja de víctimas mortales desde que el Gobierno regional tiene competencias en materia de carreteras. Además, desde 2001 y hasta 2010 la mortalidad en las carreteras madrileñas se redujo en un 67,2%”.