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Cómo analizar la atmósfera y el suelo de Marte

Cómo analizar la atmósfera y el suelo de Marte

lunes 08 de agosto de 2011, 00:00h
Actualizado: 09/08/2011 08:06h
Se  ha llevado a cabo la firma de un acuerdo de cooperación entre el INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial), el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) y la NASA (Nacional Aeronautics and Space Administration) para el desarrollo del Mars Science Laboratory (MSL), para analizar la atmósfera y el suelo de Marte.
La NASA lanzará este año su próxima misión de exploración a Marte, denominada Mars Science Laboratory (MSL). En ella participan, junto con Estados Unidos, España, Rusia, Canadá, Francia y Alemania. El coste actual del proyecto ronda los 2.300 millones de dólares.

La misión tiene como objetivo la colocación de un rover (vehículo explorador) de larga duración y un equipo científico móvil sobre la superficie de Marte para la realización de estudios científicos que determinen su capacidad pasada y presente de albergar vida. Con el fin de analizar el potencial biológico de un área objetivo del planeta rojo, aún por determinar, el vehículo explorador tomará muestras de suelo y polvo -para caracterizar su geología y geoquímica a lo largo del año marciano de duración de la misión, equivalente a unos dos años terrestres.

La aportación española contribuirá al equipamiento tecnológico del ‘rover’ o vehículo explorador que la misión colocará en suelo marciano. Se trata de un vehículo todo terreno (o rover, en inglés) de grandes dimensiones, similares a las de un automóvil mediano, dotado con el equipamiento científico más potente enviado hasta ahora al espacio para realizar una exploración robotizada. Se compone de 10 instrumentos que van a analizar, con el máximo detalle, el suelo y la atmósfera de Marte.

El proyecto español se centra en una antena de comunicaciones de alta ganancia y una estación de sensores REMS (Rover Environmental Monitoring Station) para la medición del entorno marciano que portará el rover en su equipo científico.

La antena, suministrada por la empresa Casa Espacio, mejorará la arquitectura de comunicaciones del rover, permitiendo su comunicación directa con la Tierra.

Por su parte, la estación REMS -suministrada por la empresa Crisa incluye una serie de sensores que estudiarán el ambiente de Marte, midiendo el viento, la presión, la humedad y la temperatura de la atmósfera, así como los niveles de radiación ultravioleta y la temperatura del suelo marciano.

El Centro de Astrobiología (INTA-CSIC) ha liderado este proyecto en colaboración con EADS-CRISA y en él han participado, además, la Universidad Politécnica de Cataluña y diversas empresas españolas del sector aeroespacial. Asimismo, ha participado el Finnish Meteorological Institute, que ha colaborado en el desarrollo de los sensores de humedad y presión.

Beneficios de la inversión en tecnología espacial
Diversos estudios específicos sobre el sector espacial realizados por la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA, en sus siglas en inglés) ponen de manifiesto que el sector espacial proporciona un elevado retorno de la inversión institucional en términos de mejora de las capacidades tecnológicas y de incremento de la actividad económica inducida. Por este motivo, un sector espacial fuerte representa un elemento clave en el fomento de la I+D y, como consecuencia, en la mejora de la productividad y la creación de empleo de cualquier país.

Actualmente, son muchos los beneficios que se obtienen de la inversión en tecnología espacial, que se manifiestan en varios ámbitos: desde la utilización de satélites para aplicaciones de uso tan cotidiano como las comunicaciones, la información meteorológica y la predicción de catástrofes naturales hasta los sistemas de navegación tales como el GPS o el futuro sistema europeo Galileo.

En el caso de la contribución española a la misión Mars Science Laboratory de la NASA, los desarrollos tecnológicos necesarios para la antena de alta ganancia abrirán nuevas líneas de negocio para la industria española en el campo de la fabricación de satélites de telecomunicaciones, cuyas aplicaciones van desde la distribución de la señal de televisión, a la telemedicina, la seguridad, emergencias por desastres naturales, etc. Se trata de un sector que mueve más de 3.000 millones de euros al año.

Por su parte, la tecnología desarrollada para los sensores REMS tendrá una aplicación directa en sistemas de vigilancia medioambiental y en sistemas de medida para procesos industriales, especialmente en presencia de ambientes extremos.

En ambos casos se trata de inversiones que propician la creación de un tejido productivo español más competitivo, altamente cualificado e internacionalizado,en línea con la Estrategia Estatal de Innovación (e2i) impulsada por el Gobierno a través del Ministerio de Ciencia e innovación.
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