El Partido Socialista en Madrid tiene un problema de bases. Cuando va a hacer tres años de la llegada de
Tomás Gómez a la Secretaría General, los resultados de afiliación son poco esperanzadores: frente a los 18.000 simpatizantes que atesoran los socialistas, el Partido Popular de
Esperanza Aguirre cuenta con 90.000 seguidores. Tener 'músculo de partido', razonan destacados socialistas madrileños, es imprescindible para ganar elecciones. La falta del mismo, añaden, fue definitiva para que el PSM rompiera su suelo de voto el pasado 22 de mayo. La actual dirección del partido parece decidida por fin a tomar cartas en el asunto, por lo que, tras el verano, lanzará a través de las agrupaciones locales una campaña de aproximación al ciudadano que logre revertir las cifras actuales. Desde Callao se espera que el tirón de
Alfredo Pérez Rubalcaba, un icono del socialismo, como candidato al Gobierno de la Nación actúe como reclamo. Eso, ahora que la dirección nacional se ha decidido a imprimir al discurso socialista los tintes de 'izquierdismo' que Tomás Gómez venía reclamando sin éxito desde hace tiempo.
