viernes 27 de mayo de 2011, 00:00h
Actualizado: 02/06/2011 11:06h
Le capturaron. Tras 15 años prófugo, por fin, detuvieron al brazo ejecutor de la limpieza étnica ideada por Milosevic y Karadzic, en Bosnia. Mladic masacró civiles -hombres, mujeres y niños- en el asedio a Sarajevo y Srebrenica. De su captura podríamos extraer las siguientes conclusiones:
1) Reconciliación: lograr la reconciliación en sociedades que han atravesado el horror de una guerra civil como la de los Balcanes, sólo es posible con tiempo y con la detención y la condena de quienes perpetraron con sus manos y mentes, tal masacre. La captura de Mladic, como ayer lo fue la de Karadzic y Milosevic, es un paso más hacia la reconciliación en los Balcanes, que permite borrar las manchas arrojadas por los genocidas, a un buen y gran pueblo, como es el serbio.
2) Serbia y el resto de los Balcanes son Europa: siempre lo fueron aunque a los europeos nos costará recordarlo. Les fallamos durante la década de los 90, dejándolos solos ante dictadores sanguinarios como Milosevic. No estuvimos a la altura. Lo estuvieron otros, como el gobierno americano de Clinton, que acudió en su ayuda y puso fin a la limpieza étnica que perpetró Milosevic. La Unión debe agilizar los procesos de adhesión de los países balcánicos, ofreciendo a sus pueblos una garantía de paz y prosperidad.
3) Tadic: el Primer Ministro Serbio ha demostrado determinación en la búsqueda y captura de los principales responsables del genocidio en los Balcanes. Serbia debe continuar colaborando con el Tribunal Penal Internacional, para poner a disposición judicial hasta el último de los genocidas que tengan nacionalidad serbia. Exigencia que se hace extensible al gobierno croata y bosnio. Tadic demuestra ser un estadista con arrojo, dispuesto a devolver el orgullo y el lugar que merece Serbia en el escenario internacional.
4) La semilla del odio sigue viva: cuesta entender que Mladic y Karadzic hayan tardado en ser capturados más de una década. Es indudable que ha contado con una red de apoyo, y en consecuencia un respaldo social, minoritario, pero con suficientes recursos como para esconder a estos prófugos durante casi tres lustros. La labor a realizar por los diferentes países de los Balcanes trasciende la acción de sus respectivos gobiernos; es necesario estrechar lazos entre sus sociedades, ahondar en la reconciliación y la cooperación de sus sociedades. El papel de la UE a la hora de potenciar esos vínculos es determinante.
5) No olvidar Bosnia: el corazón de los Balcanes y la sociedad más castigada por el genocidio de Milosevic. Bosnia sufre la parálisis de una Constitución que le impide, paradójicamente, ser un único país. Las tres entidades, bosnia-croata-serbia, miran más hacia sus correligionarios que a la concordia de un país que no acaba de superar el trauma del conflicto. La comunidad internacional, principalmente la UE, debe exigir pasos hacia la consolidación de las instituciones comunes, en detrimento de los gobiernos de las entidades, y provocar la mayoría de edad de Bosnia, con la finalización de la presencia de la comunidad internacional en el país. Hacia la concordia de las tres entidades, deben trabajar sus representantes, y también, los gobernantes de Serbia y Croacia, con fuerte ascendiente sobre los respectivos líderes en Bosnia.
Los Balcanes continúan siendo uno de los principales desafíos de la Unión Europea. Queda mucho por hacer tras más de 15 años desde la firma de los acuerdos de Dayton que pusieron fin a la guerra civil de Bosnia. Con todo, hoy, tras la detención de Mladic, es un día de recuerdo para sus víctimas y un canto a la concordia de una sociedad que sufrió el duro golpe de la barbarie.