Patrimonio Nacional y el Museo Nacional del Prado colaborarán en los trabajos de restauración de 'El Calvario' de Rogier van der Weyden, obra maestra de la pintura flamenca del siglo XV, atesorada por Felipe II en El Escorial.
Este cuadro configurado sobre trece paneles de roble se someterá a un cuidadoso proceso de restauración y limpieza durante dos años y medio en los talleres del Museo del Prado, uno de los mejores del mundo en restauración sobre soportes de madera, según subraya Nicolas Martíne, presidente del Consejo de Administración de Patrimonio Nacional. Tras su restauración, el cuadro será exhibido en las salas del propio museo.
Según ha explicado el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, 'El Calvario' es un gran ejemplo del arte de Rogier van der Weyden, al que definió como "el gran maestro de las emociones" y "uno de los pintores más influyentes de la pintura flamenca. "Sacaremos al cuadro de su enclaustramiento secular" para devolverle a su original estado". "Recuperaremos el prestigio de unas de las joyas del patrimonio español", detsacó Miguel Zugaza junto al cuadro en una de las salas del Monasterio de El Escorial.
'El Calvario' de Rogier van der Weyden -el pintor más importante de los Países Bajos durante el siglo XV- es un cuadro de grandes dimensiones (244 cm x 193 cm) y para Enrique Quintana, conservador del Museo del Prado, el mayor problema para restaurar esta obra reside en su propia estructura, debido a que su tamaño y peso son "descomunales". Por ello la intervención en el soporte es "indispensable" y segurirá el planteamiento realizado en el Adán y Eva de Durero, también la mano del restaurador del Prado, José de la Fuente.
Cabe destacar que el Museo Nacional del Prado ya realizó una restauración de 'El Calvario' entre 1945 y 1947, que contribuyó a cambiar la opinión generalizada de la crítica especializada en Rogier Van der Weyden, quienes consideraban que su estado de conservación era tan precario que la obra estaba casi perdida.
Nuevas tecnologías de laboratorio

Para ello se aplicarán nuevas tecnologías de laboratorio como macro fotografías, reflectografías infrarrojas, radiografías o análisis estratigráficos. Esta restauración se llevará a cabo gracias al convenio marco firmado por la Fundación Iberdrola.
El soporte, que en una primera impresión sólo se apreció una grieta que divide el cuadro en dos mitades, tras un estudio más profundo se han apreciado multitud de fisuras, muchas de las cuales son coincidentes con las juntas de panel. Estas roturas han sido causadas por el bastidor de pino en retícula, un incorrecto sistema de sujeción con el que se trató de aplanar el soporte y conseguir una superficie uniforme de la pintura.
Estos barrotes no permiten el movimiento natural de la madera, y las enormes tensiones creadas han provocado la separación de los paneles y la aparición de grietas y aberturas, muchas de las cuales estas ya fueron tratadas, al menos una vez, tal y como se aprecia en los repintes y perdidas que son visibles en la capa pictórica.
El deterioro más importante de la superficie pictórica parece concentrarse en la mitad inferior de la obra, la más próxima al espectador; la recuperación de la unidad de esta zona es de gran importancia, ya que sugiere la profundidad de la escena.