El vicepresidente regional, Ignacio González, anunció tras la reunión semanal del equipo de gobierno que la Comunidad reclamará por todas las vías este dinero, cuya negación supone un "incumplimiento grave" del
nuevo modelo de financiación aprobado en 2009. Negar esos fondos supone, a su juicio, una "deslealtad" del Gobierno central a las autonomías (
Castilla La Mancha, gobernada por el PSOE, ha sido la primera en recurrir la decisión) y el incumplimiento de los acuerdos adoptados en el
Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). Este es el órgano en el que Estado y autonomías coordinan las políticas de financiación.
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La Comunidad requirió esos 1.000 al Ministerio de Economía hace tres meses. En la última reunión del CPFF, celebrada hace pocos días, Elena Salgado advirtió a las CCAA que no contasen con ese dinero, ya que la
crisis y las necesidades de contención del
déficit de las arcas del Estado impedían hacerlo efectivo.
Según datos de la Comunidad, el acuerdo del Consejo de Política Fiscal y Financiera, celebrado en junio de 2009, y la ley de sistema de Financiación autonómico autorizan al Ministerio de Economía y Hacienda a conceder anticipos de los Fondos de Convergencia a las autonomías en los años
2009,
2010 y
2011. Madrid lo recibió los dos primeros años, pero no en el presente.
Mal modelo de financiación
El Gobierno de Esperanza Aguirre ya criticó en el momento de la aprobación de la nueva financiación autonómica que esta
no era justa con Madrid, ya que no reconocía a toda su población y violaba los principios de equidad y solidaridad entre autonomías. Estas pautas equilibran las cuentas entre las comunidades que ceden más impuestos y las que ceden menos; entre las que tienen necesidad de aportes extra para cubrir las demandas de su población si no son capaces de generar recursos propios y las que aportan más al tener una renta per cápita más alta. Según el Gobierno de Aguirre, Madrid es
la CCAA "más solidaria de España".
Al considerarlo injusto, Madrid quiso votar contra el nuevo modelo de financiación. Las cuentas, alegó el Ejecutivo, eran un
'sudoku' que no cuadraba y que suponía la
pérdida de 1.000 millones de euros solo en 2010. Al contrario, los socialistas de Madrid aseguraban que proporcionaría
1.700 millones extras. Sin embargo, y por orden de la dirección nacional del Partido Popular, Madrid y el resto de regiones populares
se abstuvieron en la votación para que la financiación saliera adelante.