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El Botín de Zapatero y el botín de Rajoy

El Botín de Zapatero y el botín de Rajoy

lunes 28 de marzo de 2011, 00:00h
El presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, se llevó a la Moncloa a lo más florido y representativo del capitalismo español, incluido el presidente de la CEOE, Juan Rosell, que les presentó su nuevo plan de reformas y ajustes y, sin esperarlo, o sí, se encontró con un botín o recompensa que extrañó a muchos. El presidente del grupo bancario Santander, Emilio Botín, planteó al mandatario español que aplace el debate sucesorio dentro del PSOE, que agote la Legislatura y, si es posible, como dejó caer otro pez gordo de los grandes empresarios, Juan Miguel Villar Mir, presidente de OHL, gran grupo internacional dedicado al ladrillo, que repita como candidato en 2012 porque es el mejor aspirante socialista para competir con el popular Mariano Rajoy, que ahora acusa a Zapatero de estar con los poderosos y dejar en un segundo plano a los pequeños y medianos empresarios. Hay que tener morro para decir eso sin que se le caiga la cara de vergüenza. A lo que íbamos, que Zapatero encontró su recompensa en la palabras de su –amigo- Botín, quien le mostró su apoyo y le dijo que se deje de tonterías, primarias o retiradas para que los que siempre volaron alrededor del gran gurú y mejor presidente con baraka se metan ahora en competiciones para hacer posible la máxima de a rey muerto (políticamente), rey puesto.

Algunos pensarán que el jefe del Santander ha sufrido una pedrada ideológica y se ha hecho de izquierdas, pero da la sensación que no, que sus consejos a Zapatero persiguen no despertar a los mercados, hipnotizados por las medidas antisociales que están sufriendo pensionistas, parados, jóvenes y mujeres que buscan un empleo para seguir adelante y escapar a las arremetidas de bancos y ladrilleros que les reclaman un dinero que no tienen y la casa que les vendieron y ahora no pueden seguir pagando. Estas medidas, que están empobreciendo a casi todos los españoles y que están permitiendo que España mejore las exportaciones, son las que el PP u otro partido de derechas habría aplicado, como los gobernantes de este sector ideológico de la UE, y que ahora acepta a regañadientes no por sus contenidos si no porque son de Zapatero. Los poderosos de la banca, las finanzas y los negocios, después de querer meter la nariz y sus manos en todo lo que tenga que ver con la economía, ahora quieren también intervenir en cuestiones políticas y partidistas. Faltaría más que también decidieran sobre los candidatos socialistas. El PSOE, agitado ahora porque pasa por malos momentos Zapatero, en horas bajas y  al que muchos de los suyos dan ahora por amortizado, se está convirtiendo en lo que siempre debería haber sido, un partido en el que las decisiones se toman democráticamente y las discusiones y debates se celebran sin miedo y sin vergüenza. Si Carmen Chacón, Tomás Gómez, Javier Solana, Alfredo Pérez Rubalcaba o cualquier otro militante socialista desean ser candidato o secretario general, hacen bien en verbalizarlo, pero sin olvidar que la decisión debe recaer en los decenas de miles de afiliados, sin intermediarios, como elegimos alcaldes, diputados o  concejales, a través del voto secreto y directo. Nadie debe asustarse porque los banqueros y los otros poderosos animen a Zapatero a que vaya por un camino concreto cuando sus alternativas les suenan bien y les parecen las correctas para que sus negocios sigan siendo rentables. Entre las 41 compañías asistentes al encuentro con Zapatero representan cerca de la mitad del PIB nacional, emplean a más de dos millones de trabajadores y, como no, cuando las cosas iban mal tiraron por la borda de sus barcos de negocios las cargas innecesarias, es decir, contribuyeron al desempleo despidiendo empleados no rentables. El gesto de Botín con  Zapatero tuvo inmediata respuesta del PP, que, con el único objetivo de desgastar al mandatario español, se dedica desde los comienzos de la historia del PSOE en la Moncloa a poner verde todo lo que hacen, con independencia de que forme parte de su ideario de derechas.

Han dicho cosas graciosas como que el candidato tapado de los socialistas es
Botín, haciendo ver que ellos están con el pueblo llano y los socialistas con los magnates, y por unos instantes han dejado de pedir el adelanto electoral para no arremeter duramente contra sus socios naturales y sus aliados de siempre. Da la sensación que si Zapatero se encontró con las palabras amigas de Botín, Rajoy espera que todo esto se enrede más para alcanzar su botín. La acepción de esta palabra que, según la RAE, mejor viene en este caso es: "despojo que se concedía a los soldados, como premio de conquista, en el campo o plazas enemigas". Entrar a fuego en comunidades y ayuntamientos de izquierda, plazas enemigas para la derecha, tiene mucho que ver con el PSOE que, con sus últimas políticas, está dejando el camino del PP expedito para arrasar. El botín del PP será la gobernabilidad y entonces el otro Botín (Emilio), quizá se haga de centro para disimular.
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