Esta que les mostramos es sólo una imagen de la también conocida como
Fuente de los Siete Caños y el acueducto contiguo que han sido musealizados e integrados en la estación, que cuenta con un nuevo vestíbulo y nuevos accesos.
Los restos, situados en el primer nivel, incluyen la antigua fuente y los arcos que conformaban el
acueducto de ladrillo que suministraba agua al Palacio Real durante la época de Felipe II. Paneles didácticos explican el origen de ambas estructuras, que ya fueron halladas en 1991 durante unos trabajos en la estación sin que entonces fuera posible proceder a su conservación.
La reforma realizaba bajo y sobre la
plaza de Isabel II durante esta legislatura volvió a dejarlas a la vista de cara a su protección definitiva por la Dirección de Patrimonio de la Comunidad de Madrid.

Un
hito sobre la plaza, remodelada recientemente por el Ayuntamiento de Madrid, marca el lugar exacto donde se encuentran los Caños del Peral, a ocho metros bajo tierra. La estructura fue diseñada por
Juan Bautista de Toledo (primer arquitecto del Monasterio de El Escorial) como una estructura monumental de estilo renacentista para surtir de agua a la población, aunque el manantial de la que se alimentaba se remonta a la época medieval, como reza la
leyenda del monolito.
Su conservación supone la recuperación de una parte importante del patrimonio histórico-artístico de la ciudad. Los letreros de Metro en la estación ya han sido adaptados para llevar a los usuarios hasta este peculiar museo subterráneo.