Las familias que malvivían en un autobús destartalado en Las Tablas -cuatro adultos y diez menores- han sido derivados por el Ayuntamiento de Madrid a los dispositivos para personas de origen inmigrante con riesgo de exclusión de San Roque y Valdelatas, como han confirmado este lunes fuentes del área de Familia y Servicios Sociales.
En total son catorce personas las afectadas, dos familias de gitanos rumanos con las que el Consistorio ya había trabajado en otras ocasiones, según las mismas fuentes. En esta última intervención dos adultos y ocho menores han sido trasladado al dispositivo de San Roque y los otros dos mayores de edad y dos menores, al de Valdelatas.
Paco Pascual, voluntario de la parroquia de Santo Domingo de la Calzada, ha explicado que este desalojo se produce "después de varios intentos en los que no se cumplían las normas del expediente que se ha realizado" y tras reclamar "que se cumpla el convenio de Viena" sobre desalojos firmado por España.
Por el contrario, la familia de Persida, que residía en la caravana junto a su esposo y sus dos hijos, ha sido trasladada al asentamiento de Valdelatas. Al respecto, la afectada ha mostrado su descontento con esta decisión ya que para ella esta alternativa se halla "muy lejos", además de no conocer "a nadie en ese sitio".
Además, ha sostenido que su vida en la caravana ha sido "normal", y ha reconocido que tanto ella, embarazada, como su pareja, se encuentran a la espera de obtener un trabajo. Pasadas las diez de la mañana operarios del consistorio madrileño han procedido a la demolición de ambos vehículos y a la posterior recogida de los escombros.
Las familias que
vivían en un autobús y en la caravana destartalados ya resistieron un desalojo reciente. El 4 de noviembre el Departamento de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento desmontó unas infraviviendas y la tienda de campaña situadas al lado de estos vehículos y donde malvivían una treintena de rumanos, muchos de ellos niños.