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Madrid es la provincia con más superficie artificial

Madrid es la provincia con más superficie artificial

Por Carmen M. Gutiérrez
jueves 17 de marzo de 2011, 00:00h
Actualizado: 18/03/2011 13:12h
La construcción, las emisiones de CO2 o la producción de energía son algunos de los aspectos sobre los que trata el informe de 2010 del Observatorio de la Sostenibilidad (OSE), presentado este miércoles.
Madrid (6.386.932 habitantes) se sitúa a la cabeza de todas las provincias en superficie artificial, con 110.000 hectáreas de construcción; seguida por Barcelona (5.507.813 de habitantes), con 85.363; y Alicante, con 49.9660. Según el Informe de la Sostenibilidad en España en 2010, en los dos primeros casos esa superficie está relacionada con ser las primeras metrópolis en el país, donde se suelen concentrar las actividades y hay más expansión humana, aunque este crecimiento de zonas urbanizadas no está justificado con el aumento poblacional.

Madrid también fue la provincia donde más creció la superficie urbanizada entre los años 2000 y 2006, con 18.000 hectáreas. El suelo procede principalmente de la agricultura y, en menor medida, de zonas forestales. En España, en esos seis años de burbuja inmobiliaria el ritmo de ocupación del suelo casi duplicó al registrado en los 13 anteriores. Las palabras del director ejecutivo del OSE, Luis M. Jiménez Herrero, fueron muy gráficas. Según dijo, la cantidad de suelo urbanizable que hay ahora casi duplica el existente en zonas urbanas. Si no cambia el modelo económico, "tenemos material suficiente para volver a provocar otra crisis rápidamente", sentenció.

Emisiones de CO2

Madrid también refleja en otros indicadores su condición de comunidad autónoma que aunque pequeña en superficie tiene una gran región metropolitana. Así, la capacidad de absorber el dióxido de carbono (CO2) que emite a través de la masa forestal es del 4,5 por ciento, tan solo por detrás de la Comunidad Valenciana, con un 2,4 por ciento, según los datos de la década de los noventa.

Además, hay que tener en cuenta que Madrid no produce apenas energía y la tiene que importar de otras comunidades, por lo que las emisiones de CO2 por la energía consumida en Madrid se producen fuera. "Hay comunidades fagocitadoras de energía, que son muy consumidoras y nada productoras", ha explicado Jiménez. Incluso de esta manera, el balance de emisiones de este gas por unidad de superficie en Madrid fue el más alto del país en la década de los noventa.

En lo que respecta al conjunto del país, el informe refleja algunos cambios positivos y otros negativos. Por ejemplo, España empieza a exportar más energía eléctrica de la que importa —aunque la produzca con recursos externos—, se acerca cada vez más al cumplimiento del protocolo de Kyoto —en parte gracias a la crisis— y las empresas españolas son algunas de las más preocupadas por la responsabilidad social corporativa. Como aspectos negativos, se pueden destacar los problemas con la calidad del aire de las grandes ciudades —como en Madrid y el cinturón metropolitano—, la urbanización del litoral o la pérdida de superficies forestales.
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