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La A-6, trampa blanca

La A-6, trampa blanca

Por Ángel del Río
lunes 07 de marzo de 2011, 00:00h
Actualizado: 16/03/2011 19:42h
Lo que pasó el viernes en la carretera de La Coruña fue de película cómico-dramática. La parte cómica estuvo representada por el hecho de que una autovía nacional se convierta en una trampa para miles de automovilistas por culpa de una nevada, y entonces los conductores, sin cadenas la mayoría de ellos, se quedaran a verlas venir, varados sobre el asfalto cubierto de nieve, reflexionando si lo que habían leído o escuchado sobre la previsión del tiempo era que podría nevar, o que nevaría de forma tan copiosa en una zona concreta de Madrid, como para dejar a la A-6 convertida en una trampa. La parte dramática de la escena fue la impotencia de miles de conductores, atenazados por el frío y al borde de un ataque de nervios, sumidos en la angustia de comprobar que unos por otros, la nieve sin barrer, con muchos niños metidos en esa trampa blanca, en esa oscuridad fría, esperando ser rescatados de ese infierno bajo cero.

Tras la desesperación, las largas y frías horas de espera, llegó la calma chicha en el asfalto y el calentamiento de la atmósfera política, porque en situaciones como ésta, la culpa siempre la tiene alguien. El consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid denunciaba que la delegada del Gobierno ni estuvo, ni se la podía esperar en esas horas de emergencia; no consiguió ponerse en contacto con ella, aunque sí lo hizo con el vicepresidente Rubalcaba y con el ministro de Fomento, José Blanco, en varias ocasiones.

Por su parte, la delegada del Gobierno, responde que desde el primer momento estuvo trabajando en la coordinación de los servicios que tenían que actuar, lo que pasa es que unos trabajan sin fotos y otros quieren sacar ventaja de forma torticera, y acusó al gobierno de la Comunidad de falta de lealtad institucional. Y mientras los políticos se daban de tortas verbales, miles de personas se pasaban el fin de semana en cama, recuperándose del frío que pasaron durante varias horas porque alguien falló, alguien no estuvo a la altura de las circunstancias, alguien no cumplió con su deber.

Al margen de la bronca política, hay algunas cosas claras, y que cada uno saque su propia conclusión: lo único que no fallaron fueron las previsiones, según las cuales, iba a nevar, y nevó. Las competencias absolutas sobre la A-6, como autovía de la red general de carreteras del Estado, son del Ministerio de Fomento y a éste Ministerio corresponde las tareas de previsión y acción, es decir, tener preparado un dispositivo humano y mecánico que actúe con celeridad para impedir situaciones lamentables como la que se produjo el viernes. No es la primera vez que la nieve deja a Fomento con las responsabilidades al aire. A cada cual lo suyo, y en este caso, todo era de Fomento.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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