El consejo de administración de Caja Madrid ha aprobado por unanimidad finalizar, no renovar, y no reconocer, el derecho de cobro del plan de incentivos a largo plazo para los altos directivos de la entidad durante el periodo 2007-2011, que ascendían a 25 millones de euros.
La decisión del máximo órgano de gobierno de la entidad se ha basado en dos razones: el hecho de haber sido parte del
'rescate bancario' del Estado (el 'flotador' de 4.465 millones de euros recibido a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria para superar la crisis) y la existencia de legislación europea en este sentido que será de aplicación en España durante el próximo año. Eso, además de la expresa petición de cancelación realizada por el
Gobierno de la Comunidad de Madrid, donde Esperanza Aguirre no veía con buenos ojos que el anterior presidente de Caja Madrid, un
Miguel Blesa con el que estaba enfrentado, y su directiva se embolsasen tal cantidad de dinero.
El plan de incentivos, según recogió Europa Press, suponía el pago de bonus a
diez directivos de la caja, algunos de los cuales como el propio Blesa ya habían cobrado un
sustancioso finiquito de 2 millones de euros de media a su salida de la entidad, cuando Rodrigo Rato asumió la presidencia. Este complemento a la jubilación había sido una iniciativa del propio Blesa y su junta directiva, que lo aprobó en 2006.
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Cinco años después, con los
beneficios de Caja Madrid lastrados por la situación económica, por
inversiones de riesgo aún en cartera y con un patrimonio inmobiliario del que aún intenta deshacerse, Rato ha puesto freno a estas cantidades, negándose además a reconocer el incentivo acumulado hasta el momento. Este no había sido cobrado aún.
Esta mañana, antes de que el consejo de administración de Caja Madrid tomase esta medida, el consejero de Presidencia e Interior de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, calificaba de "inmoral" obtener 'premios' de esta cantidad en la situación actual. "Creo que, aparte de que no se entiende, me parece inmoral desde el punto de vista de los ciudadanos, que están pasando por una situación económica delicada. Se escandalizarían si ven que en Caja Madrid se producen ese tipo de pagos", subrayó.
Tras conocer la decisión de la caja, el coordinador general de Izquierda Unida en Madrid, Gregorio Gordo, y el secretario general de CCOO Madrid, Javier López, la valoraron muy positivamente haciendo suyas las razones del consejero del Gobierno de Esperanza Aguirre.
Ganar confianza
Caja Madrid dará así ejemplo y afrontará con una imagen reforzada su salida al mercado en busca de capital privado, que necesita para cumplir la nueva ley estatal y evitar ser nacionalizada. Para ello, debe elevar su porcentaje de core capital (capital principal disponible) del 7,10% actual hasta el 8% o el 9%. El Banco Financiero y de Ahorros S.A., fruto de la 'fusión fría' de Caja Madrid con otras seis cajas españolas, también acudirá al mercado privado, concretamente a su salida a Bolsa a partir del verano para conseguir liquidez y reforzar su posición dominante en el mercado nacional.
Respecto a ese proceso de privatización, el consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, Antonio Beteta, manifestó este lunes que la despolitización de las cajas de ahorro pasa, "en muy buena medida", por esa entrada de capital privado y una privatización completa. "Siempre he sido partidario de despolitizar las cajas de ahorro porque los políticos hemos cometido el error de estar donde no teníamos que estar", recalcó en declaraciones a Televisión Española.