El Ayuntamiento de Madrid prohibirá tocar instrumentos o reproducir música en la calle, excepto autorización expresa. Está previsto que la ordenanza municipal sobre ruido se apruebe en el próximo Pleno.
¿Ordenanza contra la música callejera? No gracias.
Criminalizar a los artistas callejeros, que pasarán a ser considerados delincuentes clandestinos a los que se podrá poner multas de hasta 750 euros es una persecución sin precedentes en ninguna capital europea.
Jaime Lissavetzky dice a Madridiario que:
“Si soy Alcalde acotaré el ruido en zonas sensibles pero en absoluto prohibiré algo que he disfrutado en calles de todo el mundo. Esto es matar moscas a cañonazos. Solo el 2 o el 3 por ciento de las denuncias músico callejeras impuestas acaban por ser sanciones firmes”. Pues eso, “tócala otra vez, Jaime”.
