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La asociación Traperos de Emaús apareció en Vallecas en 1984

Muebles viejos, hombres nuevos

Muebles viejos, hombres nuevos

Por Lucía de la Fuente
miércoles 26 de enero de 2011, 00:00h

En el número 3 de Ribera de Curtidores hay un cartel que reza: 'Rastro de Emaús'. Es la entrada de una tienda de muebles y enseres de segunda mano que gestiona un grupo de traperos que, en su mayoría, han pasado por la cárcel. Conozca con Madridiario el trabajo de una asociación que, más que recoger trastos, recupera personas.

La Asociación Traperos de Emaús-Madrid apareció en 1984 en Entrevías. Fue puesta en marcha por Enrique de Castro, el 'cura rojo' de la parroquia vallecana San Carlos Borromeo, y el padre Llanos, con la idea de ayudar a los chavales del barrio que habían tenido problemas con las drogas o acababan de salir de prisión.

Imitaron para ello el modelo que en Francia había estrenado, ya en 1949, el abad Pierre, conocido por su lucha contra la pobreza y la exclusión social. Desde un primer momento los jóvenes recogían enseres, muebles, trastos y ropa vieja que otros tiraban y lo revendían. "Al principio éramos seis chavales que no teníamos nada que hacer. Yo tenía 24 años y acababa de 'pagar' seis años en la cárcel", recuerda Joaquín Galisteo, que 26 años después sigue trabajando en la tienda. "Todos estos ya están muertos", añade mientras muestra una fotografía de los primeros traperos posando junto al camión de reparto de entonces.

"Aquí antes había muchos enfermos de sida, que hoy es una enfermedad crónica, pero antes con el 'bicho' te morías", comenta Pedro Risa, el director general de la asociación. Aunque Pedro se encarga de coordinar ?lleva en Emaús desde 1990?, deja claro que allí todos son iguales: "A mí todos los días me llaman dos o tres personas para pedirme trabajo. Yo pregunto que si tienen experiencia y me dicen que sí, que son atracadores de bancos (risas). (...) Pagamos una miseria, 640 euros, que es el salario mínimo. Hacemos asambleas los lunes y, en vez de subirnos el sueldo, vemos si podemos contratar a alguien más o no", apunta.

"Esto no es ni más ni menos que un grupo de personas que nos juntamos para buscarnos la vida y salir adelante", explica Pedro mientras descarga una furgoneta y se fuma un cigarro. Y la vida se la ganan recogiendo muebles y trastos que tiran quienes ya no los quieren.

Almacén de trastos
En la tienda, situada en Ribera de Curtidores, pueden encontrarse infinidad de artículos. Los pasillos rebosan de colecciones de cintas VHS, lámparas, libros, espejos, armarios, camas, juguetes, crucifijos, vajillas, cortinas, cuadros, cómics, mesillas, etcétera. Mientras escucha el hilo musical, un disco de Albert Pla, uno tiene miedo de perderse entre tanto artilugio. Antes también vendían ropa usada. Ahora, "como los chinos venden tan barato", ahí ya no hay negocio.

La clientela, nos cuentan, es muy variada. "Vienen a comprar muchos gitanos para luego revender en el rastro de los domingos. También estudiantes que son de fuera de Madrid y quieren amueblar su piso de forma barata o personal de atrezzo de películas y series", afirma 'Joaqui'.

En la Asociación Traperos de Emaús-Madrid, que no recibe ninguna subvención pública ni privada, trabajan en la actualidad 18 hombres y dos mujeres de varias nacionalidades. Casi todos rondan los 50. Además de la tienda en La Latina, cuentan con un almacén en Vallecas (Carretera Villaverde-Vallecas, 265) donde se atienden llamadas y se realizan talleres de carpintería y reparación de muebles. "Se enseña a currar", dice Pedro.

En la web del grupo se informa de que "la permanencia de los que llegan a trabajar en Traperos es muy variada. Los que entran permanecen un promedio de seis meses. Uno de cada cinco se mantiene durante más de un año y dos de cada cinco de los que se van vuelven a unirse durante otros tres años". El director lamenta que se venda "menos de lo que quisiéramos": "En España no hay mucha cultura de segunda mano".

Camino de Emaús
El nombre de la asociación tiene orígenes bíblicos. Emaús fue una localidad jordana, situada al noroeste de Jerusalén. El Nuevo Testamento dice que Jesús se apareció el día de su resurrección a dos discípulos que caminaban por los doce kilómetros que separaban a las dos ciudades, haciéndoles ver que Dios no fue vencido por la muerte. Parece ser que por el Camino de Emaús iban y venían los pobres.

La mayor parte de ellos, sin embargo, no son católicos. "La vida no está para creer en tonterías, nosotros en lo que creemos es en las personas, en que por muchos problemas que tengas todos los días hay que comer y tirar pa'alante", dice Pedro. La filosofía que siguen pretende así dar una oportunidad a aquellos que lo han pasado mal. Que han pasado por la cárcel pero quieren reinsertarse porque, en definitiva, la labor de estos traperos no es a recoger muebles, sino recuperar personas.

Para más información:
Tlf: 91.777.83.00
tienda@traperosmadrid.org
recogidas@traperosmadrid.org

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