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La ciudad se echa a la calle pese a la amenaza de lluvia para recibir a los Reyes Magos

La ciudad se echa a la calle pese a la amenaza de lluvia para recibir a los Reyes Magos

Por MDO
miércoles 05 de enero de 2011, 00:00h
Actualizado: 08/01/2011 12:41h
Miles de niños han recibido este miércoles a los Reyes Magos en una noche en la que se ha rendido homenaje a los abuelos y que ha estado marcada por la constante amenaza de la lluvia que, afortunadamente, apenas ha hecho acto de presencia. La que sí ha se ha dejado ver ha sido la omnipresente crisis. En su discurso ante los madrileños congregados en la plaza de Cibeles, el rey Melchor ha pedido a grandes y pequeños "que no tiren la toalla en estos tiempos difíciles".
Hadas, princesas, gigantes, piratas, personajes de cuentos... Todos han desfilado este miércoles, sirviendo de escolta a los Reyes Magos -una escolta de más de 1.200 personas- y han sido el nexo de unión entre los niños y sus abuelos en una noche mágica para los más pequeños. La tradicional Cabalgata de Reyes del ayuntamiento de Madrid pretendía, así, rendir homenaje a los abuelos, "que se convierten en los primeros profesores de sus nietos y que, con sus cuentos e historias, nos ayudan a crear un sistema de valores".

Por eso, las 31 carrozas que han participado en el desfile han seguido el hilo conductor de los cuentos, la magia, la fantasía y la imaginación. Y eso que el espectáculo estuvo a punto de morir antes incluso de nacer. La constante amenaza de lluvia trajo de cabeza a más de uno durante los últimos preparativos antes de que se iniciase el desfile.

Sin embargo, la fina lluvia que empezaba a asomar en Madrid desapareció cuando llegaron las 18.30 horas, el momento fijado para el comienzo de la Cabalgata. En ese instante, la comitiva salía de la plaza de San Juan de la Cruz con dos esferas gigantes -de 6 y 9 metros de diámetro- abriendo el camino. A ellas les seguían tres imponentes gaviotas de 10 metros que, surcando el cielo de Madrid, recordaban a grandes y pequeños la importancia de no dejar escapar los sueños.

Tras ellos iban las carrozas de empresas, asociaciones o instituciones, como la de Movistar, El Corte Inglés, Iberia, Cantajuego, el Zoo Aquarium de Madrid, Correos o la de Radio Televisión Española. Ésta última, animada por los personajes de las series infantiles -con Bob Esponja a la cabeza- fue una de las que más pasión despertó entre los niños.

La música, en esta ocasión, puso un acento norteamericano en el desfile. Las bandas de música de las universidades de Louisianna Lafayette y de la Appalachian State amenizaron la espera con una mezcla de villancicos y música de orquesta acompañados, eso sí, de sus tradicionales 'majorettes'. Junto a ellos desfiló también la banda de música de la Policía Municipal, que devolvió el sabor castizo a la Cabalgata.

Dos marionetas gigantes -que representaban a un abuelo leyendo un cuento a su nieta- abrían el camino al universo onírico de 'Los sueños de Elisa' (la comitiva de la concejalía de las Artes). La escena se repetía al otro lado del vallado de seguridad. Allí, los abuelos que acompañaban a sus  nietos se felicitaban por una iniciativa "que reconoce este cariño".

Esta ventana abierta a la imaginación dejó boquiabiertos a los más pequeños, que observaban atónitos cómo ante sus ojos iban desfilando hadas, elfos, tritones, piratas, ángeles de la guarda con patines, un rebaño de ocas amaestradas y hasta Caperucita persiguiendo al lobo.

Y, como no podía ser de otra manera, detrás de los sueños de Elisa llegaban los Reyes Magos. Precedidos por 'Salvador', un paje gigante de más de nueve metros de altura, los Magos de Oriente -ayudados en esta ocasión por los concejales del ayuntamiento Miguel Ángel Villanueva, Óscar Iglesias y Ángel Lara- hicieron su esperada aparición en el madrileño Paseo de la Castellana.

"Juntos en momentos difíciles"
Era el momento que estaban esperando las miles de personas que abarrotaban Castellana y Recoletos -el ayuntamiento había dispuesto 12.000 asientos en el recorrido y otros 2.000 en Cibeles-. Los niños, emocionados, saludaban al séquito real que encabezaba el rey Melchor. Las carrozas, iluminadas con 940.000 bombillas led de bajo consumo, iban flanqueadas por más de una treintena de pajes que repartían caramelos sobre los ya tradicionales paraguas abiertos del revés. En total, al igual que en anteriores ocasiones, se lanzó cerca de una tonelada de caramelos.

Una vez en Cibeles, el rey Melchor pidió a los madrileños "que caminen juntos en estos momentos difíciles". La crisis, que ya había hecho acto de presencia recortando un 16 por ciento el presupuesto para la Cabalgata, emergía de nuevo amenazando con convertir los sueños de Elisa en pesadillas. "Estamos viviendo tiempos difíciles, y algunos de vosotros a veces sentís la tentación de tirar la toalla. Mantengámonos unidos y caminemos juntos en la inocencia y que el entusiasmo de unos se una a la sabiduría y a la lucidez de otros, avanzando, aprendiendo y creciendo juntos".

El mensaje de los Reyes Magos, sin embargo, no podía dejar ese gusto amargo. "Queridos niños, en vuestra mano está vivir y compartir lo que tenéis a vuestro alrededor, y recordar siempre que para hacerlo tenéis el apoyo, el aliento y la experiencia de vuestros mayores", concluyó Melchor. Inmediatamente después, un espectáculo de fuegos artificiales iluminaba el cielo de Madrid mientras grandes y pequeños regresaban a sus casas con la sensación de haber sido todos, aunque sólo fuese durante unas horas, un poco más niños.
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