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La industria pide auxilio

La industria pide auxilio

Por Carmen M. Gutiérrez
miércoles 29 de diciembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 30/12/2010 13:52h
La construcción se lleva la palma en cuanto a los sectores peor parados por la crisis, pero la industria también se ha visto muy afectada en Madrid. Un total de 76.300 personas han perdido su empleo en este sector desde principios de 2008.
Pese a que la industria no ha sido el principal motor económico de la región, Madrid sí ha marcado tradicionalmente el ritmo del sector en el país, junto a País Vasco y Cataluña. Ahora es una de las actividades más golpeadas en la Comunidad, tras la construcción, algo que en parte se debe a la caída del sector inmobiliario, pues arrastró consigo a muchas industrias, como las de electrodomésticos o la madera.

El refrán de que los problemas no siempre vienen solos se cumple también en este caso, pues a la caída de la construcción -en el origen de la crisis española- hay que sumarle el descenso del consumo que afecta a todos los sectores, la falta de crédito y algo muy importante: la deslocalización a países emergentes. Los sindicatos apuntan más causas, como la falta de un política industrial y la presión urbanística que sufrieron muchas empresas en la época de vacas gordas.

Hay varios aspectos que reflejan la difícil situación que vive la industria madrileña. Según datos aportados por UGT-Madrid, este sector ha perdido peso en la región en la última década. Ha pasado de representar el 12,8 por ciento del PIB de la región en 2000 al 8,6 en 2009. Ya durante la crisis económica, la caída de la industria también ha sido dura, pues en la región se han perdido 76.300 puestos de trabajo desde el primer trimestre de 2008 (un 22,7 por ciento, cifra que supera ligeramente la de la media nacional), según los datos del Encuesta de Población Activa. En total, en la actualidad hay 258.800 personas empleadas en este sector. La construcción, por su parte, ha perdido 116.400 empleos. En cambio, el número de personas ocupadas en servicios ha crecido en 27.000 personas en este tiempo.

Ante "el momento difícil que vive la industria", las federaciones madrileñas del ramo de los sindicatos UGT y CCOO presentaron un manifiesto en la Asamblea de Madrid para dar a conocer su situación a los diputados y exigir medidas que refuercen el sector. Facilitar el crédito a las empresas, ayudas específicas, políticas activas de empleo, una mejora de los polígonos industriales, mejorar la formación y, sobre todo, una apuesta clara por el sector industrial para evitar la deslocalización son algunas de las medidas propuestas. Otra de las peticiones, la inversión en el sector, está comprometida en el Plan de Fomento e Impulso de la Industria 2009-2011, que es uno de los pocos acuerdos alcanzados entre el Gobierno regional, la patronal y los sindicatos; estos últimos creen, sin embargo, que no su continuidad está amenazada en los Presupuestos de 2011.

Tecnología puntera

Frente a este visión, la Comunidad destaca los aspectos positivos de la industria en Madrid. Su lectura es que el sector no se comporta peor que en el resto de España y que "la productividad de la economía y la industria madrileñas son superiores a la media nacional". Desde la Consejería de Economía destacan que la región lidera la actividad industrial en las ramas de biotecnología (con un 40%), aeronáutica (con un 66%), aeroespacial (con un 85%) o de las TIC (con más de un 40%).

Precisamente estos son los modelos a seguir por los sindicatos, como indica el secretario general de la Federación de Industria de Madrid de CCOO, Agustín Martín. "La aeronáutica en Getafe, que ha creado empleo, o las industrias de alta tecnología son ejemplos de que una empresa potente sirve para garantizar la estabilidad". Sin embargo, no todas las ramas están aguantando bien la compleja situación actual. Así sucede, por ejemplo, con las empresas plásticos, auxiliares de automoción o farmacéuticas -a raíz del decreto del Gobierno para bajar los precios de los medicamentos-.

Un sector necesario
Madrid es fundamentalmente una región de servicios, donde el 83,5 por ciento de los trabajadores está en el sector terciario, mientras que la industria ocupa al 9 por ciento y la construcción al 7,3. Sin embargo, los sindicatos consideran que un sector industrial fuerte es fundamental para la buena marcha de la economía. "No podemos pensar que solo con el comercio y el turismo vamos a tirar del país", opina Mariano Hoya, secretario general de la Federación del Metal, Madera, Construcción y Afines de UGT-Madrid. Su compañera Susana Duissallant, de la Federación de Textil-piel, Químicas y Afines del mismo sindicato, recuerda que la industria "genera mucho empleo indirecto en cafeterías, comedores y pequeños comercios". Se calcula que hay casi tres puestos de trabajo por cada uno en el sector secundario.

Deslocalización

A todo ello se suma la deslocalización que afecta a las empresas de la Comunidad incluso desde antes de la crisis. "La industria en Madrid siempre se ha visto lastrada porque no hay política industrial. Cuando crecíamos al 4 por ciento el sector ya sufría la deslocalización, no solo a países como China o Taiwan, sino también a lugares como Castilla-La Mancha", mantiene Hoya, de UGT. "La industria está en un proceso de desmantelamiento y no hay una línea política que la garantice a medio plazo", añade. Un ejemplo es Electrolux, que cerrará la fábrica que tiene en el Corredor del Henares, de donde salen 400.000 lavadoras al año, en las próximas semanas y eso que es la planta de la marca "con más competitividad y más calidad de Europa", según Hoya. Se perderán 450 empleos directos, apuntan desde CCOO.

"Todas las multinacionales han recibido millones del erario público para mantenerse aquí y ahora no se pueden ir por las buenas", denuncia Hoya. "El sector de la automoción estuvo a punto de desaparecer del país y no lo hizo gracias a la gestión del ministro Miguel Sebastián", continúa el sindicalista, que solicita que se siga más este ejemplo tanto por parte del Gobierno nacional como del regional. Desde CCOO, Agustín Martín asegura que en la Comunidad la política es que "las empresas lleguen y se vayan según les interese", es decir, según la políticas de mercado, sin interferencias.

El liberalismo que critican los sindicatos es el mismo que esgrime la Consejería de Economía y Hacienda para asegurar que la industria madrileña está mejor que la de otras comunidades, con una "tasa de paro media anual inferior a la media nacional", una mejora respecto al año anterior, un índice de producción industrial que cae menos que en el conjunto del país o un crecimiento de la inversión del 2,7 por ciento.

La Comunidad lo atribuye a la bajada ordenada de impuestos, la eliminación de trabas administrativas y la firma de convenios con entidades bancarias para facilitar la financiación del sector y conseguir ayudas para la creación de nuevos negocios. Además, el Gobierno regional destaca la atracción de empresas que realiza PromoMadrid a través de la asesoría personalizada y gratuita. Está por ver si este organismo si mantiene su actividad tras las medidas del Gobierno regional para 'adelgazar' la administración.

El sector industrial también se ha visto afectado por la presión inmobiliaria. "Era más ventajoso echar a los trabajadores a la calle y vender a un especulador durante el boom de la construcción que mantener el negocio", asegura Hoya. Y es que en los años de la burbuja inmobiliaria algunas zonas industriales de Madrid, como Villaverde o Méndez Álvaro, se convirtieron en el objeto del deseo de la empresas de la construcción.

La caída de la construcción también ha afectado a la industria, pues ha debilitado al sector auxiliar, desde electricistas hasta fabricantes de electrodomésticos, ladrillos o puertas de madera. Solo en la construcción se han perdido 116.400 puestos de trabajo entre principios de 2008 y el tercer trimestre de 2010. En este sentido, el manifiesto entregado en la Asamblea también critica que el capítulo de Vivienda de los Presupuestos de 2011de la Comunidad se reduzca en 143 millones de euros. Según Marino Hoya, de UGT, si el sector de la construcción no se recupera hasta 2015 -como indican algunas previsiones- tampoco la industria ni la economía superarán la crisis.

No se trata, en su opinión, de volver a construir 800.000 viviendas al año ni caer de nuevo en la especulación inmobiliaria para salir del atolladero, pero sí de que la construcción recupere el ritmo de 350.000 viviendas -la demanda media por año en el país-, vuelva a retomarse la obra pública  y se impulse la rehabilitación, una actividad que puede emplear a cientos de miles de personas en todo el país.

Por el momento, las únicas esperanzas para la industria y la construcción son los datos de paro de octubre y noviembre, en los que el número de desempleados ha bajado ligeramente en Madrid en 2.564 personas, la mayoría en estos sectores. Sin embargo, los sindicatos creen que "la mala situación va para largo", pese a que pensaban que 2010 iba a ser bueno.
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