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Aena sancionará a las compañías que no respeten el pasillo aéreo de Barajas

Aena sancionará a las compañías que no respeten el pasillo aéreo de Barajas

jueves 25 de noviembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 26/11/2010 14:39h
Aena está empeñada en reducir el impacto acústico de aeropuertos como Barajas. Así mientras se acometen programas como el de 'aproximaciones verdes'para aterrizar,  se renueva la flota aérea, se generaliza el uso de coches eléctricos para el servicio aeroportuario o se convierten los aeropuertos en espacios verdes se van a dar bonus y aplicar sanciones a las líneas aéreas que no respeten el pasillo aéreo para despegar y aterrizar en Madrid.
El director de Medio Ambiente de Aena, José Manuel Hesse, explicó este jueves -dentro de las Jornadas de Medio Ambiente oganizadas por Madridiario- las políticas desarrolladas en los últimos años por esta compañía para reducir el impacto ecológico del tráfico aéreo y que afectan de forma directa al aeropuerto madrileño de Barajas. En concreto, Hesse hizo una breve introducción al plan de Compatibilidad de las Operaciones Aeroportuarias con el Entorno, impulsado por el ministerio de Fomento y en el que participa Aena junto al Colegio Oficial de Pilotos, la Asociación Española de Compañías Aéreas o empresas como Boeing y Airbus.

Entre los principales objetivos de este grupo de trabajo está la reducción de las emisiones de CO2 y de la contaminación acústica, para lo que se están impulsando medidas como las denominadas 'aproximaciones verdes', o la renovación de las flotas de aviones de las compañías.

Otra de las medidas incluidas dentro de ese plan es la concentración de las rutas aéreas, que está siendo implantado en el aeropuerto de Barajas. Se trata, según  explicó Hesse, de intentar que todas las compañías sigan el mismo camino cuando entran o salen de un aeropuerto. Para ello se ha creado un 'tubo de tolerancia' -espacio por el que deben volar  los aviones- que reduce la cantidad de gente afectada por el ruido de los aviones.

Y para imponer estas medidas, el plan incluye un sistema de premios y castigos para aquellas compañías que se salen de este espacio acotado por Aena. "El avión no es un tren que vaya por unos raíles, pero la concentración de rutas evita el sobrevuelo de poblaciones y acota el espacio por donde se puede volar".

A esa meta contribuye también la renovación de la flota aérea, un proceso que muchas compañías ya están empezando a abordar. "Tenemos, por ejemplo, el Airbus 380, cuya relación entre las emisiones que lanza por kilómetro recorrido y por pasajero es menor que la de un coche particular". De momento, Aena ha fijado el final de este año como plazo para que los aparatos más ruidosos desaparezcan de algunos de sus aeropuertos, como el de Barcelona.

"Queremos ser sostenibles"
Antes de explicar estas medidas, Hesse se había encargado de dar una serie de datos para tratar de relativizar el impacto medioambiental de un sector que representa el 7 por ciento del PIB español. "El tráfico aéreo supone el 2 por ciento de las emisiones de CO2 del planeta, mientras que el coche representa el 80 por ciento -explicó Hesse-. Además, en los últimos años hemos rebajado estas emisiones en un 70 por ciento, y la contaminación acústica en un 75 por ciento".

Pero el objetivo de Hesse no era echar balones fuera. Una vez matizado el impacto de esta industria sobre nuestro entorno, el representante de Aena no tuvo reparos para entonar un 'mea culpa' en nombre del transporte aéreo. "Es un sector sostenible económica y socialmente, pero no desde un punto de vista medioambiental. Sin embargo, queremos serlo y estamos trabajando para ello. En la actualidad, todos los proyectos tienen el medio ambiente como punto de partida".

Hesse siguió enumerando entonces algunos de los proyectos con los que el avión quiere empezar a ser cada vez más 'verde'. Y otra de estas medidas es la progresiva incorporación del bioqueróseno a los aviones. "El bioqueróseno es el futuro de la sostenibilidad en esta industria. Parece lejano, pero los cambios en este sector son muy rápidos".

El responsable de Medio Ambiente de Aena insistió entonces en el compromiso del sector aéreo con la mejora de la eficiencia energética, compromiso que pasa por reducir las emisiones de CO2 hasta un 50 por ciento en los próximos 20 años. Y para alcanzar esa meta no siempre hacen falta grandes planes con objetivos ambiciosos. "La reducción de un minuto en cada uno de los vuelos que hay en un aeropuerto supondría una importante reducción de las emisiones".

Pero las miras de Aena no están puestas sólo en el aire. Su intención es, también, convertir los aeropuertos en pequeñas ciudades sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. Para eso se está desarrollando un proyecto -que ya está siendo probado en Lanzarote- que incluye el uso del coche eléctrico en las pistas, empleo de energías alternativas, minimizar el consumo de agua... "Queremos demostrar que no somos tan malos -concluyó Hesse- y sabemos que la sociedad quiere hechos, no promesas".
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