El Ayuntamiento de Madrid aprobó inicialmente a principios de mes la tramitación de una ordenanza para regular los aparcamientos robotizados. Madridiario ha visitado uno y hablado con una de las empresas del sector para valorar los efectos de la nueva norma.
Según el Consistorio,
la ordenanza habilita instrumentos normativos para dar cobertura legal a estas nuevas propuestas tecnológicas de aparcamiento. Hasta ahora, las normas urbanísticas para la instalación de este tipo de soportes eran muy similares a las de los estacionamientos convencionales. Esto condicionaba de forma negativa los aspectos técnicos y espaciales de estos robots. "Había un vacío legal, lo que creaba desconfianza en las empresas promotoras y constructoras para comprar estos sistemas. Dependíamos muchas veces del funcionario con el que tratábamos en la administración. Sólo sabíamos que se aplicaba la ordenanza para aparcamientos convencionales, pero eso nos limitaba en número de plantas, seguridad y normativa contra incendios. Ahora sabemos qué es lo que podemos y no podemos hacer", comenta Arno Hoyer, director de Multiparking.
.jpg)
Un aparcamiento robotizado se diseña 'ad hoc' para un nuevo edificio o uno en rehabilitación. El funcionamiento es sencillo. El usuario posee una tarjeta con un código de barras con el que activa desde fuera la máquina. Ya puesta en marcha, tiene que colocar el coche sobre los raíles de una plancha, con el freno de mano echado y la primera marcha puesta. Para evitar problemas de seguridad, sólo se puede activar de nuevo la maquinaria para que introduzca el coche accionando de nuevo el dispositivo con su tarjeta. La máquina coloca, tal y como establece la nueva ordenanza, el coche en posición de salida mediante una estructura giratoria, para evitar problemas de movilidad. En las entrañas del robot, cada modelo tiene sus peculiaridades, según los casos urbanísticos en los que se trabaja. Sin embargo, los modelos más usuales son dos: el que traslada los coches mediante una bandeja motora a los huecos libres que hay en una estructura fija, y el que mueve toda la estructura como una noria hasta que halla un espacio libre donde introducir el vehículo.
Sector de incendios
Hoyer, cuya empresa ha sido una de las que ha asesorado al Consistorio en la elaboración de la normativa, explica las principales exigencias. Aparte del dispositivo giratorio de la cabina, la ordenanza obliga a cumplir una evaluación previa de su viabilidad, diferenciando los aparcamientos de más y menos de 80 plazas. El máximo sector de incendio autorizable para estos aparcamientos llega hasta un máximo de 10.000 metros cúbicos. Todos los accesos deben estar habilitados para discapacitados y cumplir normas de seguridad para evitar que alguien pueda quedar atrapado. El mecanismo debe cumplir unos requisitos de tiempo de espera para introducir o sacar el vehículo. Debe poder extraer un cuarto de la capacidad en una hora si fuese necesario. La normativa no incluye asuntos como salidas de emergencia más allá de las que requiere el personal de mantenimiento para trabajar.
.jpg)
"Estos sistemas ahorran mantenimiento porque se hacen revisiones dos veces al año y triplican la capacidad de un aparcamiento convencional, a un precio que para el usuario no es distinto y para la promotora es dos veces más rápido de amortizar de media", comenta Hoyer. Según esta empresa, los aparcamientos robotizados suponen una reducción de polución de media tonelada de CO2, ya que el usuario ahorra los 13 minutos de media que tarda en encontrar plaza en la calle. Las novedades más interesantes que prevén introducir estas máquinas en el futuro pasan por enchufes para recargar coches eléctricos y la limpieza automática de cada vehículo.
Este tipo de herramientas, según el Ayuntamiento, permiten sacar nuevos espacios para el aparcamiento privado en las partes más consolidadas de la ciudad. En la capital funcionan, actualmente 15 aparcamientos con 1.500 plazas en total.