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La Gran Vía, por las nubes en N.Y.

La Gran Vía, por las nubes en N.Y.

Por Ángel del Río
lunes 18 de octubre de 2010, 00:00h
Miguel Angel Villanueva, delegado de Economía, Comercio y Turismo, no es Orson Welles, pero a punto estuvo de convertirse en una réplica. Se fue a Nueva York a promocionar el centenario de la Gran Vía madrileña y casi provoca la reedición de la Guerra de los Mundos, y todo porque al equipo del señor Villanueva le dio por colocar globos en una calle de Manhattan, globos normales, de los de fiesta de cumpleaños infantil, globos cautivos amarillos, que cuando se liberaron al aire, provocaron el pánico en parte de la población, porque muchos interpretaron que esos objetos brillantes, volantes, de movimientos irregulares, eran ovnis tripulados por extraterrestres que llegaban de visita, cuando la realidad es que los únicos visitantes, los únicos alienígenas de carne y hueso eran Miguel Villanueva y sus acompañantes, y lo que parecían platillos volantes no pasaban de ser globos llenos de euforia de gas que proclamaban al cielo de Manhattan el aniversario de la vieja Gran Vía madrileña.

El caso es que decenas de neoyorquinos llamaron alarmados a la policía para advertir de la presencia de esos objetos extraños, naves quizá tripuladas por marcianos. La cadena Fox salió a la calle para hacerse eco de la noticia, para palpar la opinión y la inquietud de los ciudadanos que miraban y señalaban hacia el cielo creyendo que de verdad iban a ser testigos directos de la Guerra de los Mundos.

Jamás el Ayuntamiento hubiera pensado en una promoción de esta naturaleza, de tanta altura, tan sobrenatural, ni aún pagando una millonada a los mejores creativos publicitarios, y que resultó tan barata, porque el globo es un producto que bien se puede consumir en plena crisis sin mayor quebranto económico. Jamás hubiera pensado el delegado Miguel Angel Villanueva en ser por un día Orson Wells, o un extraterrestre en Nueva York, gracias a la ingenuidad de unos ciudadanos que confunden globos con naves espaciales. Después de esta experiencia, espero que no se les ocurra a los valencianos ir a promocionar a Nueva York las fallas, porque podrían sembrar el caos entre quienes confundieran el fuego de los ninots con el infierno de Dante, o la mascletá con el comienzo de la III Guerra Mundial.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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