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Democracia: dentro y fuera

Democracia: dentro y fuera

jueves 07 de octubre de 2010, 00:00h
Actualizado: 20/10/2010 19:25h
Mientras otros países de nuestro entorno tienen una asentada tradición democrática, como Francia o Reino Unido, España pertenece a ese grupo de países europeos donde por los avatares históricos que siempre acaban afectando a los mismos tardó mucho más en llegar aquello de que la soberanía reside en el pueblo, por ejemplo, o que los ciudadanos tienen derecho a elegir a sus gobernantes. Quizás sea por eso, por las dos dictaduras que el Siglo XX español ha conocido o porque, sencillamente, no sabemos hacer mejor las cosas, pero el caso es que la conciencia democrática de muchas de nuestras instituciones y muchos de nuestros dirigentes brilla por su ausencia. Todos recordamos no hace mucho, en 2003, aquella elección de Mariano Rajoy que Aznar y Fraga hicieron al estilo del Cónclave cardenalicio en el Parador de turno (y más recientemente el numerito de Zapatero con un simulacro de primarias que confunde partido con presencia institucional).

Después vinieron las Elecciones, Rajoy se llevó el batacazo electoral que todos conocemos y comenzó, entre la oposición nefasta y enrabietada de uno y la sorpresa y falta de gestión del otro, una de las etapas políticas más duras que se recuerdan en España y, sobre todo, de la que más alejados se han sentido los ciudadanos. Impulsado todo ello, además, por los numerosos casos de corrupción que salpican a los dos grandes y también a los pequeños, como en el Parlamento Balear, han llevado a muchos españoles a considerar la política como una actividad sinónimo de cualquier cosa menos de oficio honrado. Y,
como dice Rosa Díez, en el momento en que los ciudadanos dejan de interesarse por la política, ésta, deja de interesarse por los ciudadanos, y ello, es muy peligroso, porque nos conduce a algo parecido al despotismo dieciochesco que tampoco cosechó excelentes resultados. Por eso se perdió.

Llegados a este punto se hizo imprescindible regenerar la Democracia española y los partidos políticos, y que mejor manera de hacerlo que convirtiendo estos últimos en instituciones verdaderamente democráticas y cumplidoras de la Ley. Con este propósito nació UPyD en 2007, y con este mismo propósito se pidió la autofinanciación de partidos y sindicatos y, ahora, se celebran Elecciones Primarias en el seno de la formación en Madrid. Desde luego, el más claro ejemplo de claridad política, de participación de los afiliados y, especialmente, de que los inmersos en todo el proceso son demócratas y personas formadas acordes con los tiempos que corren. En UPyD, también, desde la celebración de su I Congreso Nacional el pasado año en Madrid, según los Estatutos que del mismo salieron, no es necesaria la
recolección de avales previos para poder concurrir como candidato a las Primarias, sino que, basta con inscribirse dentro del plazo previsto y estar al corriente de la cuota; lo demás, ya es la voz del afiliado.

Cabe destacar que este proceso es único en la práctica totalidad de Europa y, por supuesto, de España. Además, no podemos pretender que nuestros dirigentes, luego, sean demócratas y escuchen al Pueblo si antes no han sido capaces de escuchar la voz de sus propios compañeros. Así, se dan cada vez más casos de afiliados descontentos con la dirección de su partido, con el programa en el que jamás participarán, con las listas cerradas hechas a dedo en las que nunca figurarán y con el extracto del banco en el que cada mes sí aparece la cuota de su formación. Esta no es manera de hacer política; ni ésta,
ni fingir hacer unas Primarias cuando la dirección del partido no tenía intención alguna de llevarlas a cabo y ya tenía elegida a la candidata que, por cierto, como Rajoy, se ha llevado el batacazo. En fin, que una cosa es la Democracia de sentimiento y de práctica y otra muy distinta aparentarla sólo cuando hay un objetivo delante.

La responsabilad es de todos y cada uno de nosotros, como ciudadanos libres e iguales. Debemos, como ciudadanos ejercer y practicar la democracia, porque de lo contrario vamos camino de tomar las decisiones importantes del modo en que lo hacíamos de críos en el recreo, a ritmo de pito pito gorgorito, dónde vas tú tan bonito, 'pin pon fuera', tú te vas y tú te quedas.

Javier Flores, es miembro de la dirección de UPyD en
Madrid y candidato en primarias al Ayuntamiento de Madrid.
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