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Dos victorias y un empate

Dos victorias y un empate

Por Pedro Fernández Vicente
lunes 27 de septiembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 28/09/2010 08:27h
Con dos victorias y un empate de los equipos madrileños se puede hablar de jornada positiva, aunque para los del Bernabeu es un tanto amarga, porque el reparto de puntos sabe a poco. El mejor fue el Getafe que llegó a Santander, venció, por la mínima, y se vino con los tres puntos.
Muñiz Fernández convirtió el aburrido partido que se estaba jugando en el Calderón, entre el Atlético de Madrid y el Zaragoza en algo más tenso, porque apareció alguien a quien atacar. Todo partió de una cesión de Tiago a De Gea que el colegiado pitó. Los aficionados rojiblancos que tienen algún recelo con este árbitro, no le dieron descanso con las protestas y los jugadores tampoco. Y eso no fue todo. También expulsó a Reyes y amonestó a Agüero que en ese momento estaba en el banquillo.

El Atlético de Madrid se enfrentaba a una jornada más tranquila que las anteriores, después del Barcelona y el Valencia, y se las prometía tranquilas, pero no lo han sido tanto. Le costó ganar.  La salida al campo de Filipe Luis y Diego Costa, que sustituyó a Agüero, fueron determinantes.  Ambos estuvieron presentes en el único gol del partido. Filipe le pasó el balón a Diego y este se estrenó como colchonero. Lo que celebraron los espectadores fueron las incursiones de Reyes cada vez que encaraba a Obradovic, al que le dio el día. Como era de esperar Reyes se ha disculpado de ese manotazo tonto a Contini, propiciado, sin duda, por  la tensión del partido.

En Santander la expectación estaba centrada en el enfrentamiento entre Adrián González, jugador del Racing, y su padre Michel, entrenador del Getafe. La balanza se inclinó por la experiencia y el Getafe ganó por 0-1, gol de Víctor Sánchez.

Victoria fácil para los madrileños que aguantaron el partido con cierta tranquilidad y respondieron con una efectividad de equipo galáctico. Se puede decir que fue la única aproximación peligrosa que hacía el Getafe a la portería del Racing. Es verdad que los méritos los pusieron los cántabros, pero en esto del fútbol si entra el balón el juego no vale para nada y eso es lo que le paso al equipo de Santander, que jugó bien, dominó pero el camino hacia la victoria se encontró con Codina que evitó que llegarán al final.

Una cosa parecida le ocurrió al Real Madrid, aunque esto es mucho más grave, que dominó pero tampoco marcó y eso no sirve en este deporte. Entre unas cosas y otras, el Real Madrid no sale de la madeja que él mismo crea en el ataque. La proliferación de individualidades hace que el equipo no sirva para nada. Es verdad que el centro del campo y la defensa cumplen un papel importante, pero si no hay goles, no hay títulos ni celebraciones. Y este Madrid no mete goles. Higuian, que ha marcado con cierta facilidad otras temporadas, este año ni ve portería ni es capaz de enseñársela a sus compañeros.  Ronaldo es una ruina, es un desperdicio de talento y calidad futbolística deambulando por el campo, mirando al cielo permanente por sus errores, por los pases que no llegan o por otras mil cosas y todas mal hechas, pero la verdad es que la única imagen que vemos de él en los partidos es esa.

Di María, que demuestra partido tras partido, que tiene un control y una clase espectacular es como si saliera al campo él solo, da la sensación que el resto de los jugadores no visten igual que él. De ahí que no vea a ninguno de su equipo para pasarle el balón. Me recuerda las galopadas de Robben por la banda derecha, recortando y entrando hacia el centro del campo en jugadas permanentemente estériles para los objetivos del equipo y haciendo exactamente lo mismo una y otra vez y, lo que es peor, con el mismo resultado: balón perdido.

Tengo la sensación que, a pesar de todos los fichajes que se han hecho, sigue sin llegar el hombre que canalice todo esto. Kaka, desde luego no es. Ozil y Canales pueden llegar a serlo.  Ya veremos, pero de momento Xabi, el mejor sin ninguna duda, partido tras partido, necesita un acompañante que le de vida a ese ataque anárquico.

Ayer empataron a cero contra el Levante por deméritos propios. En eso no tuvo nada que ver el equipo valenciano que ni atacó, ni defendió bien. Solo supieron tirarse al suelo y simular entradas duras a jugadas muy normales. Lleva razón Mouriño cuando dice que parecía que iban a terminar en el hospital todos ellos.

El partido fue malo porque lo dos protagonistas fueron malos. Al Levante se le puede perdonar, pero al Real Madrid no.

Levante 0- Real Madrid 0
Atético de Madrid 1 (Diego Costa)-Zaragoza 0
Racing 0- Getafe 1 (Víctor Sánchez)
                             

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