Los campamentos de refugiados de Tinduf se localizan en pleno desierto del Sahara. Allí viven cerca de 200.000 personas casi exclusivamente de la ayuda humanitaria.
El 25 por ciento de ellos son menores. Olvidados por la comunidad internacional, el pueblo saharaui lleva más de 30 años huyendo de la represión iniciada por Marruecos en el momento en que España, presionada por la ONU, abandona el Sahara.
Jadiyetu (pronunciado "Heide") es una de esas ‘niñas del desierto’ que ha nacido y ha crecido en los campamentos. Está acostumbrada a la vida dura, soportando temperaturas de hasta 50ºC a la sombra y vientos de arena que alcanzan los 115 kilómetros por hora. Gracias a las asociaciones de
Amigos del Pueblo Saharaui que hay por todo el país, ha podido disfrutar de más de sesenta días de piscina, playa, excursiones y buena comida.
“Se trata de traer a los niños cuando allí las temperaturas son muy extremas, para alejarles un poco del calor y aprovechar para llevarles al médico, hacerles análisis nutricionales y de visión o llevarles al dentista” explica uno de los coordinadores del programa y ‘padre’ de acogida de Jadi,
Manuel Quintana. “También hay que llevarles al agua, a la playa o a la piscina, porque allí no tienen y lo disfrutan mucho”, añade.
Y es que las familias que quieren acoger a uno de estos niños tienen que comprometerse a tener tiempo libre, a hacerles un chequeo médico completo, a darles una alimentación sana y rica en vitaminas y a proporcionarles ropa porque, tal y como señala Quintana, “vienen solo con lo puesto”. “Luego en la maleta de vuelta se les aporta también algo de alimento, ropa para los hermanitos o dinero para toda la familia”, destaca este padre de acogida durante una entrevista realizada en su casa, en
Arroyomolinos.

A Jadiyetu, la protagonista de esta historia, le da “pena” volver a los campamentos. Y más porque sabe que este verano será el último –el programa ‘Vacaciones en Paz’ está dirigido a niños de entre 7 y 12 años-. “Lo que más me ha gustado de Madrid es el
Parque de Atracciones, la piscina y la playa”, asegura. “¡Pero en Madrid no hay playa!”, contesta, entre risas, Manuel. En cuanto a la comida, Jadiyetu confiesa que lo que más le gusta son “las pizzas y las hamburguesas”. Su ‘madre’ de acogida,
Pilar Robles, asegura que aunque a la niña “el primer año le extrañaba la manera que aquí teníamos de condimentar los alimentos, ahora come de todo”.
Requisitos para acoger
Para cumplir la función de padres de acogida no es necesario estar casado ni tener una pareja estable. Personas solas que demuestren tener tiempo y unos “mínimos” requisitos económicos pueden acoger a estos menores durante el verano. Eso sí,
no pueden ser homosexuales. Según Quintana esta decisión “no es porque nosotros –la asociación- tengamos absolutamente nada en contra, sino porque allí las familias no querrían”. Hay que tener en cuenta que en Tinduf la mayoría de sus habitantes son seguidores del Islam que, como casi todas las religiones, no acepta la homosexualidad.
34 años de ocupación
La historia de los refugiados saharauis es una historia llena de desencuentros. En noviembre de 1975, en plena agonía del dictador
Francisco Franco, España abandonó el Sahara Occidental. Marruecos reclamó la soberanía de la zona ante la Corte Internacional de Justicia del
Tribunal de la Haya, quien concluyó que no existía ningún lazo de soberanía territorial entre el territorio y el reino de Marruecos. El 14 de noviembre se hicieron públicos los
‘Acuerdos Tripartitos’ de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania, a través de los cuales España cedía la administración del territorio a los segundos. Miles de ciudadanos tuvieron que exiliarse a los campamentos de refugiados cedidos por Argelia.
34 años después, la falta de consenso entre las partes ha provocado que unas 200.000 personas sigan aisladas en medio del desierto. Muchas son las voces que se han levantado contra esta situación. El escritor uruguayo
Eduardo Galeano afirma, en un
vídeo donde lee su texto ‘Muros’, que “negando el derecho al voto, Marruecos confiesa que ha robado un país”. España no ha reconocido a la
República Árabe Saharaui Democrática “y esto es un grave caso de irresponsabilidad histórica, o quizá de amnesia”, añade Galeano. La parte positiva es que, según algunos expertos, “en los campamentos de Tinduf se ha creado una de las sociedades menos machistas de todo el mundo musulmán”.
Para más información:
-Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara
-Plataforma Todos con el Sahara
-Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Madrid