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Es el bosque de hayas más meridional de Europa

El misterio del Hayedo

El misterio del Hayedo

viernes 06 de agosto de 2010, 00:00h
Cuenta la leyenda que en 1460 los habitantes de Montejo de la Sierra compraron a un noble de Sepúlveda un monte de hayas y robles, a orillas del río Jarama. Este espacio, de 250 hectáreas de extensión, es lo que hoy conocemos como el Hayedo de Montejo.
La zona, declarada Sitio Natural de Interés Nacional en 1974, ha ido aumentando con los años el número de visitantes, por lo que se han restringido los accesos con el objetivo de garantizar su conservación. Más de 25.000 personas visitan el Hayedo a lo largo del año, a través de rutas guiadas que se realizan en grupos de 15 personas máximo. "El Hayedo es un espacio único en la Comunidad de Madrid. Es responsabilidad de todos cuidarlo y que no se deteriore. Por este motivo, cualquier persona que lo quiera conocer tiene que hacerlo con un experto en la materia", explica a Madridiario uno de los guías de la zona. Único en Madrid y en Europa, ya que este bosque es el hayedo más meriodinal de todo el continente.

Todos aquellos interesados en conocerlo necesitan un pase, que puede obtenerse gratuitamente en la oficina que la Comunidad de Madrid tiene en Montejo de la Sierra, situada en la calle del Real, 64. También es posible reservar las acreditaciones por Internet o en el teléfono 91 869 70 58. Una vez reservadas las entradas, es necesario presentarse media hora antes de la cita en el Centro de Recursos e Información de la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón, situado en la calle del Real, 64 de Montejo de la Sierra, para recoger las autorizaciones de la visita.

Con los pases en el bolsillo, sólo queda dirigirse al Hayedo y comenzar la senda guiada. El trayecto en coche entre el centro donde se recogen los pases y el propio Hayedo es de ocho kilómetros. Desde la calle del Real, 64 se tiene que coger la carretera M-139 hasta llegar a la entrada del recinto.

Una vez allí, tres son las posibles rutas que pueden realizarse. Estas varían en función de la dificultad. La ruta 'Senda del río', la de menor dificultad, cuenta con una extensión de 1,5 kilómetros que se recorren en poco más de una hora y 15 minutos. Para los que prefieran que la ruta sea un poco más difícil está la 'Senda de la ladera', que consiste en tres kilómetros de recorrido con una duración de dos horas. Aunque este tiempo varía en función de las paradas que haga el guía, para explicar las curiosidades de la zona. Finalmente, la 'Senda del mirador', la más difícil, tiene 2,4 kilómetros de recorrido y la mayoría de los tramos son cuestas. No obstante, todas las visitas pueden realizarse con cierta facilidad.

Una estación, un color
En función de la época del año en la que se visite la zona, el Hayedo tiene un color u otro, aunque todas ellas guardan la belleza con la que dotan al paisaje, ya que pocos árboles como el haya tienen una elegancia tan admirada. Las ramas y hojas de estos árboles se reparten el terreno en capas horizontales, ofreciendo una visión única de la zona y dotándola de un colorido sorprendente.

Durante los períodos de primavera y verano destacan los colores vivos y frescos, mientras que en invierno su presencia es un poco más austera ya que los árboles pierden sus hojas. Con la llegada del otoño, el haya se muestra más impactante que nunca, con tonos color pizarra y marrones impresionantes. Destacan los amarillos, los verdes, algunos rojizos y los anaranjados, que muestran la variedad de sus hojas. Muchos de los visitantes apuntan que la mejor época es otoño, aunque los expertos en la zona afirman que "cualquier época es buena para venir al Hayedo, cada período de tiempo tiene su encanto. En invierno por ejemplo no hay hojas, pero verlo nevado es impresionante".

Junto a las hayas encontramos a su compañero inseparable, el roble, otro de las especies que más abundan en la zona. Este árbol, uno de los más característicos de la Sierra del Rincón, siempre está acompañado por cerezos silvestres, acebos y matorrales. Durante las rutas por el Hayedo, los guías muestran a los visitantes el roble más antiguo de la zona, que tiene más de 500 años. A simple vista da la sensación de que está muerto, pero sus raíces están alimentando a los robles que tiene alrededor. "Los robles, igual que las hayas, mueren exteriormente, pero sus raíces alimentan a sus hijos, a todos los árboles que les rodean", aclara el guía.

Formación del Hayedo
El Hayedo de Montejo es un paisaje insólito dentro de la Comunidad de Madrid. Su formación llega porque se juntan una serie de factores: La humedad constante y la riqueza natural del suelo, que hace que reúnan las condiciones para el crecimiento de diversas especies; el microclima existente en la zona que es totalmente favorable a las especies que allí crecen; el hecho de ser una ladera umbría y el tener una orientación capaz de captar las masas de aire húmero que chocan contra las zonas montañosas de la Sierra.

Las hayas más grandes de este espacio natural superan los 20 metros de altura y tienen más de 300 años de vida. Algunas incluso cuentan con nombres propios, como la 'Primera', el 'Haya del Trono', el 'Haya del Ancla' y el 'Haya 
de la Roca', por ejemplo. Esta última es la más admirada por tener más de 250 años y las raíces unidas a la roca. Además este año es un año importante para el Hayedo de Montejo, ya que cada cuatro años los corzos son los encargados de plantar nuevas hayas, y este año es el cuarto. Por tanto, los visitantes que se acerquen al Hayedo durante este 2010 podrán apreciar hayas muy pequeñas que están empezando a crecer y que después de tres siglos de vida serán tan altas como las otras hayas que las rodean.

Todos los ciudadanos que se acerquen hasta este espacio protegido tienen que seguir una serie de pautas, como por ejemplo no abandonar los itinerarios establecidos para la visitar, no arrancar plantar, no fumar y no molestar la flora o la fauna. Además, es importante tener en cuenta los animales que habitan en la zona, ya que en su mayoría son de pequeño tamaño. "Si caminamos por fuera de las sendas habilitadas para hacer las rutas podríamos pisar pequeños árboles y animales y acabar con sus vidas", detalla el guía. Por tanto, es trabajo de todos los visitantes cuidar este espacio único en Madrid y hacer de él un lugar especial.
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