lunes 19 de julio de 2010, 00:00h
Actualizado: 27/07/2010 08:31h
Nuestra comunidad sufre el enorme calor que tanto se hizo esperar, ahora ya de una manera salvaje como ocurre en el resto de comunidades, pero en la nuestra, Madrid en la que somos tan numerosos, sufrimos un enorme y preocupante incremento energético por la puesta masiva de aires acondicionados, que ha provocado que la Comunidad aconseje usar mas toldos y persianas, para mitigar en lo posible ese enorme pico de subida del consumo eléctrico. Y es que este santo país, por muchos impuestos que paguemos y por muy altas que sean las tarifas de suministros, nunca estaremos preparados para las inclemencias eventuales que nos ocurran; cabe recordar el caos de las lluvias e inundaciones o las pasadas nevadas que colapsaron comunicaciones y provocaron el caos general completo.
Ciudadanos de primera tributando y de cuarta recibiendo o exigiendo. Y eso nunca va a cambiar porque nos falta costumbre en exigir y depurar responsabilidades.
Eso en lo que respecta al calor exterior, en lo referente al calor interior, ese que nos produce la irritación profunda , el que es mas difícil de sofocar, no hay toldo que lo aplaque o contenga .
Julio avanzado pero vemos como varía poco este circo nacional. En Madrid se ha vivido, con cámaras y testigos, otro debate del estado de la Nación, pero otro igual que el pasado año; igual de absurdo y aburrido, igual de previsible e igual de inútil e incongruente. Un debate donde todos quieren 'vender su burra' y al final, los medios y encuestas solo quieren saber el resultado 'deportivo' saber quien nos engaño mejor.
No vale nada lo que no sirve para nada.
Aún no se han desvanecido las alegrías del mundial, ni las banderas se han apeado de los balcones; pero ellos, los que mueven nuestra barca nos han devuelto a la realidad mas grotesca. La realidad de recordar que estamos muy mal situados en la confluencia de dos incompetencias igual de dictatoriales, igual de sordas a la realidad de la calle, igual de indiferentes a la contención del gasto, igual de insolidarias a los gritos de la gente que sufre. Y la otra realidad; que mientras Madrid, capital de España, lucha por no sucumbir a las crisis que nos afligen, otras comunidades se empeñan en querer siempre más trozo del pastel, más dinero, más privilegios y todo el protagonismo que injustamente se les da y consiente.
Y mientras no despertemos en grupo, en bloque, mientras no abramos nuestros ojos, el calor exterior se pasará con climatizaciones pero el interior quemará nuestros sentimientos con la fuerza que solo la justicia y el orden podrá apaciguar.
Justicia, honradez y orden que yo hoy veo tan lejos.... que no lo veo.